“Me siento un rionegrino más”

Charly Alberti estuvo en Roca. Conversó con “Río Negro” sobre su deseo de desarrollar un polo tecnológico y cultural en Bariloche. Y de cómo encontró su lugar en el mundo en la provincia.

20 jun 2010 - 00:00

La leyenda del rock está ahí. De pie en un departamento de Roca, vestido de negro y zapatillas Nike verdes, definitivamente cool, listo darle curso a sus ideas.

El mismo hombre que junto a Gustavo Cerati y Zeta, recorrió buena parte del mundo ofreciendo recitales multitudinarios. El músico que marcó un estilo y estableció nuevos parámetros rítmicos y sonoros para el arte de tocar la batería.

Otras épocas. Otras vidas. Hoy Charly Alberti está volcado a temas tan trascendentes como concientizar a la sociedad sobre la protección del medioambiente y el calentamiento global. Alberti no se detiene, hace un tiempo descubrió que la provincia de Río Negro era una geografía para soñar y, porque no, vivir. El músico, se siente parte del sur. De modo que divide su agenda entre sus diversas ocupaciones que lo llevan a lo largo de Latinoamérica, y un proyecto muy conciso en Bariloche: recuperar el Centro de Convenciones de la ciudad, con el propósito de establecer un polo artístico y tecnológico de proyección internacional.

“Me siento un rionegrino más. La provincia es un paraíso. Le falta todo, tenés por desarrollar lo que se te ocurra y hay gente con ganas de hacer muchas cosas. ¿Viste cuando uno dice encontré mi lugar?. Yo le puedo aportar cosas desde lo cultural.”, cuenta en una conversación con “Río Negro”.

-¿Qué le puedes aportar a la provincia y a Bariloche en Particular?

-No soy una persona común y me he destacado en lo que hice y hago y eso es diferenciador. Eso yo lo tengo que transmitir; lo tengo que hacer para que sea una ventaja. Hay gente que dice no quiero ni que me vean. Yo soy al revés: me busco problemas. Uno de mis primeros objetivos y uno de mis sueños es reconvertir el famoso elefante blanco, el viejo Centro de Convenciones que está parado hace cuarenta años. Trabajo todo los días en eso. Creo que lo puedo lograr. Atrás mío me advertían: “Charly ojo con la máquina de impedir” de Bariloche. Pero la máquina se rompió, hay un montón de gente que quiere hacer cosas y no voy a permitir que dos o tres estúpidos me impidan hacer en Bariloche un buen centro de artes.

- Ese monstruo existe desde hace años ¿porqué crees que se puede modificar?

-Estoy trabajando en eso. Bariloche es un círculo cerrado. El que está trabajando tiene trabajo y genera trabajo, pero es una industria bastante chica. La ciudad estaba a punto de explotar (para bien o para mal). Lo que yo siento, como foráneo, es que está llena de oportunidades y la ciudad creció hasta un lugar donde no va a poder crecer más económicamente porque siguen existiendo con las mismas tres industrias básicas. Pero la realidad es que Bariloche tiene otro montón de cosas para hacer y hay gente que lo entiende así. Lo que pasa es que como pueblo chico infierno grande, Bariloche como Roca no dejan de ser pueblos, muchas veces los preconceptos impiden hacer.

-¿Cómo ha sido tu vínculo con la comunidad?

-La gente entendió que no vengo a robar y que vengo a aportar. Yo participo y colaboro con Parques Nacionales, vengo a cuidar el bosque, entiendo que la provincia tiene riquezas increíbles y las tiene que cuidar. Y digo esto porque primero soy argentino y segundo porque me gusta la provincia. Podemos ser la provincia número uno y no lo somos, entonces ¿qué nos está pasando? Lo digo de corazón: quiero participar y ayudar a que las cosas pasen. ¿Cuál es mi ventaja?: Yo soy una persona del mundo y me dicen ¿porqué no estás viviendo en New York?: ¡Porque me gusta vivir en la Patagonia argentina! ¡Allá tenés tecnología, pero son boludeces lo grosso es vivir acá!. El mundo se dio vuelta, hay que hacerle entender a la gente que somos privilegiados de vivir en Argentina y de vivir en la Patagonia. El mundo se dio vuelta: los que estamos arriba somos nosotros. Hay que ajustar algunos tornillos nada más.

Tener televisión digital no es una ventaja, hoy tener una ventaja es poder ir a caminar por una chacra que queda a 10 minutos, como lo hice acá en Roca, y disfrutar del aire libre. El resto es una pelotudez.

-No es casual que cada vez más extranjeros, no sólo millonarios sino gente clase media de Europa, esté comprando terrenos y casas en el sur.

-Hay gente de esa que es nociva y hay otra que quiere participar en la protección del ambiente. En algún momento me dijeron que era un traidor. A mi me gustaría que todo el país sea de argentinos. Pero también es cierto que algunos son hijos de puta y hay otros que vienen a colaborar y compran para que esto sea protegido. Lewis, por ejemplo. A mi me gustaría que lo que tiene no fuese de Lewis, pero en definitiva si tenemos un vecino millonario puede colaborar ¿no?. ¿Porqué lo vamos a echar?. El problema no es de él, el problema es nuestro que se lo vendimos.

- ¿Nos puedes contar algo de tu plan de acción en la zona y en Bariloche?

- Tengo bosquejado un plan y muchas ideas que van surgiendo. Pero no nos vayamos tan lejos. Digamos ahora que es una expresión de deseo. Tengo un plan y tengo gente que me está ayudando. A la provincia no se le va a pedir dinero ni al municipio. Puede ser un lugar transformador. Y yo puedo aportar mis contactos y mi tiempo. Si sale, bien por Bariloche.

–¿Cómo se contrapone esta realidad que pretendes con las noticias de los incidentes y la muerte de un chico?

–Estamos hablando de arte y cultura, con esto le podemos dar espacios a los chicos para que la gente descubran otras cosas. ¿Por qué un chico se droga? Porque no ve el futuro. Cuando no tenés un mañana en el horizonte te reventas, tomás paco, estás en un círculo. Yo tampoco soy un santo, en algún momento tomé droga e hice todas las pelotudeces que hacen los músicos. En algún momento tuve que decidir . Tropecé y seguí adelante. Y la pude contar, hoy hay gente que no la puede contar.

–El arte como terapia y como vía.

–Lo que les pasa a los chicos que están marginados, es que no tienen futuro. Muchas veces el fútbol, el deporte, el arte, son lugares donde pueden encontrar su lugar. Ellos se pueden sentir importantes. Muchos quieren ser jugadores de fútbol porque quieren ser alguien en la sociedad, como quiere todo el mundo. En Argentina desde hace muchos años se eliminó la palabra esperanza del diccionario. No hay esperanza. Creo que este país está lleno de “Maradonas” y de “Tévez”, y que hay millones de esos pibes que no tienen posibilidad de encontrarse con un futuro. Yo no soy un banquero ni economista . Soy un tipo que tuvo éxito pero también me gané ese éxito.

-Te sentís capaz de generar y de dar.

-En este momento de mi vida estoy en un proceso de devolver. Devolver mediante acciones sociales, con una fundación que estoy armando, también mediante concientizar sobre el cambio climático. El 50 por ciento de mi vida lo dedico a acciones sociales. Y en particular Bariloche es una ciudad que me atrapó. Si puedo devolverle algo de lo que logré soy un tipo afortunado. ¡En Bariloche no hay donde tocar! Además hay cosas que tienen que ser políticas de Estado, ¿por qué no tenemos una costanera por la que se pueda correr unos kilómetros? ¿Por qué no somos un polo tecnológico? No sé en que estamos pensando. Me enamoré de Río Negro, de la provincia, tengo puesta la camiseta.

–¿Cómo es un día tuyo en esta actualidad comprometida con temas que no son estrictamente musicales?

-El 50 por ciento de mi día está dedicado a estas cosas: medioambiente, fundación, proyectos como el de Bariloche. Me levanto a las 6 de la mañana, salgo a correr y empiezo. Ahora estoy preparando un ciclo de charlas sobre medioambiente, como parte de mi trabajo con Al Gore. Podría estar en otra cosa, pero me gusta meterme en problemas. Y tal vez haya cosas que no logre, aunque en general consigo un gran porcentaje de lo que me propongo, pero al menos voy a intentarlo. Desde que estoy en Roca, por ejemplo, no hemos parado de fantasear e imaginar cosas que se pueden hacer acá.

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