Premian al San José Obrero como «escuela solidaria» 24-5-03

El establecimiento neuquino se impuso en un certamen organizado por la cadena Wal Mart

NEUQUEN (AN).- Los chicos del colegio San José Obrero recibieron un premio nacional como «escuela solidaria» por el proyecto de «integración y cooperación» que desarrollan con la comunidad mapuche Filipín de Chacaico Sur. Por el galardón obtuvieron 1.500 pesos -por encabezar la selección zonal- y cinco mil más por haber obtenido el primer puesto en el ámbito nacional.

El certamen está organizado por la cadena de hipermercados Wal Mart Argentina y esta primera edición se realizó con la participación de 372 proyectos de todo el país.

Sobre la base de esas presentaciones, los responsables de la compañía seleccionaron once menciones, una por cada establecimiento radicado en el país.

El gerente de relaciones institucionales de la empresa, Gastón Wainstein, expresó su «orgullo por el aporte para reconocer e incentivar las acciones solidarias en un ámbito social tan importante como las escuelas». El proyecto de San José Obrero lleva el lema «sentirme útil y poder entregar al otro parte de lo que soy y sé». El vicedirector del establecimiento, y coordinador del equipo que desarrolló el proyecto, Juan Espinosa, dijo que comenzaron con esa iniciativa en 1995, con la comunidad Huayquillán del paraje Colipilli.

El trabajo consiste en que alumnos de 4º y 5º de las tres especialidades -carpintería, electricidad domiciliaria y herrería y carpintería metálica- van 15 días cada uno por año durante tres años a la comunidad a enseñar «lo que han aprendido en la escuela», en épocas que no se superpongan con las de mayor actividad agropecuaria. De este modo, pese a que son chicos «con situaciones difíciles, realizan un gesto solidario, enseñan lo que saben pero también aprenden de los integrantes de las comunidades y revalorizan su propia realidad», dijo Espinosa. Luego de la primera experiencia en Colipilli, estuvieron tres años en Tricao Malal, con población rural criolla y en 2002 iniciaron las tareas con 50 a 70 personas en Chacaico. El proyecto es de carácter institucional y cierra con 15 días durante los cuales miembros de la comunidad receptora -tres o cuatro por especialidad- viajan a Neuquén para reforzar los conocimientos y de esta forma «se convierten en agentes multiplicadores» de esa materia.

Espinosa recordó que la consigna de las escuelas salesianas es formar «buenos cristianos y buenos ciudadanos». La idea de la «obra solidaria es que complete la formación y la capacitación». Indicó que el alumnado -el San José tiene 700 estudiantes, entre el curso de adolescentes y el nocturno de adultos- proviene de «los barrios pobres de Neuquén», y que el contacto con la realidad de otros chicos del interior «es muy importante para ellos». Para la comunidad receptora, esta actividad los habilita para mejorar sus posibilidades laborales, tanto en sus lugares de origen como si deciden emigrar a centros urbanos más poblados, dijo Espinosa. Las herramientas, que se adquieren mediante colectas u otras actividades extraescolares, quedan en las comunidades, para continuar la práctica y realizar los trabajos correspondientes, ya que se generan puestos de trabajo en las localidades.


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