Preocupante polución en bajadas de Las Grutas

Estudios revelan alto nivel de bacterias entre la 2ª y la 3ª.

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Los acantilados rezuman. Un alto porcentaje de los que tienen cloacas no se conectaron o, si lo hicieron, no sellaron los pozos ciegos. La mancha verde-negruzca en primer plano denota lo desagradable e insalubre de las filtraciones cloacales sobre la playa.

LAS GRUTAS (ASA).- Como si hubieran intuido el tenor de los datos aportados por uno de los ítems del estudio realizado sobre los acantilados de la costa local, una gran cantidad de vecinos se movilizaron días atrás para reclamar lo de siempre: un tratamiento eficaz de los efluentes cloacales.

A esos residentes de la villa los impulsó a manifestarse la necesidad de respuestas ante un problema que a estas alturas supera con creces al hecho de convivir con el pútrido hedor que mana de las piletas de depuración, debido a que pocos días antes de que protagonizaran este nuevo reclamo su preocupación hallaba fundamentación científica en los índices de contaminación bacteriana reflejados por el trabajo efectuado por el laboratorio de oceanografía costera de la "Universidad Nacional de La Plata". Ese informe (que demandó dos años de investigación) se concretó con la intervención de la provincia y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) a solicitud del municipio durante la última gestión del ex intendente Adrián Casadei y se dio a conocer públicamente el viernes 23 de octubre.

Sin embargo, pese a que los datos sobre el estado de erosión de los acantilados fueron ampliamente difundidos no ocurrió lo mismo con los resultados del análisis bacteriano efectuado sobre el frente de estas barrancas, que arrojó índices desalentadores.

Para realizar este estudio los científicos usaron un método aprobado por el "Environmental Protection Agency" (EPA) de Estados Unidos que es el que aplica el Ministerio de Salud de nuestro país, consistente en la selección de quince lugares de las barrancas (entre las bajadas 0º y la 7º) dónde se colectaron muestras de agua de escurrimiento en el nivel superior, medio e inferior de los acantilados durante las jornadas del 11 de enero y del 20 de febrero de 2008.

Para determinar el grado de contaminación bacteriana presente en estos sectores se buscó detectar la presencia de coliformes totales y escherichia coli, que son bacterias fecales que se utilizan como indicadores de la existencia de contaminación microbiológica, porque aunque por sí mismos este tipo de microorganismos no resultan perjudiciales para la salud (ya que se encuentran naturalmente en el intestino humano y en el de los animales de sangre caliente) su sola presencia en un lugar devela la existencia de otros que sí pueden generar enfermedades. Esto ocurre debido a que la existencia de estas bacterias sugiere que el sitio analizado (masa de agua u otro medio) recibió excrementos o líquidos fecales que pueden provenir de personas enfermas y por ende acarrear microbios que repliquen esas enfermedades.

Para establecer si la presencia de estas bacterias supera los índices normales o aceptables la normativa de EPA establece valores máximos permitidos en un cuerpo de agua que dependen del uso que ésta posea, estableciendo bajo el rótulo "D" a las "aguas destinadas a balnearios, deportes acuáticos, pesca deportiva, comercial y de subsistencia", por eso los datos obtenidos por los expertos fueron confrontados con este esquema. Esos resultados arrojaron que aunque las muestras recabadas el 11 de enero estuvieron por debajo de los niveles de contaminación, las correspondientes al 20 de febrero indicaron contaminación bacteriana fecal, que presentó niveles importantes (según cita el informe) "en el escurrimiento de agua localizado al pie de la explanada de la 3ª bajada, sobre el lado de la senda peatonal y sobre la filtración ubicada entre esta bajada y la 2ª, a unos 50 metros de este último sector y a unos 3 metros de altura desde el pie del acantilado".

Lamentablemente, estos datos adversos no son los únicos obtenidos ya que los expertos citaron unas investigaciones realizadas por la bióloga local Maite Narvarte perteneciente al "Instituto de Biología Marina y Pesquera Almirante Storni" que entre los años 2006 y 2007 realizó análisis bacteriológicos sobre muestras tomadas en las playas de la villa en diferentes días de los meses de diciembre, enero, febrero, marzo y abril cuyos resultados establecieron mayor grado y frecuencia de contaminación en la 3ª bajada, con niveles de incidencia severa desde enero hasta abril.

Un aporte importante es que además de coliformes totales y escherichia coli en este caso también se analizaron bacterias del tipo enterococos que son consideradas mejores indicadores de contaminación bacteriana en agua de mar ya que son capaces de resistir procesos agresivos como la pasteurización y los desinfectantes.


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