Preparaban otras dos fugas de la alcaidía de Roca

Los uniformados de la alcaidía de Roca descubrieron un túnel en una celda del pabellón 4. También encontraron las bolsas con la tierra que habían sacado y las herramientas caseras utilizadas para cavar. Se enteraron a través de una carta enviada por un preso a los jefes de la unidad de detención. También se mencionaba otro escape masivo en el que se tomarían rehenes.



ROCA (AR).- La carta de un interno de la alcaidía de Roca, en la que delataba a sus compañeros detenidos, evitó una nueva fuga de la unidad luego de que se constatara que en un pabellón se estaba construyendo un túnel.

Además, en la carta enviada al comisario Andrés Capsi, informó que se estaba planeando otra fuga para más adelante. Por lo que dice el interno, para este escape se contemplaba la toma de rehenes y tendría carácter de masiva.

Desde la jefatura de la unidad se decidió sacar al "informante" de la cárcel de encausados, ya que delatar una fuga es violar uno de los códigos "sagrados" entre los detenidos, y si el resto de la población carcelaria se entera de la identidad, su vida correría peligro de muerte.

Alrededor de las 2 de ayer llegó a conocimiento del comisario Capsi, que se estaba gestando una fuga. Fue así como se requisó el lugar indicado en la carta: la celda 1 del pabellón 4.

Allí los uniformados encontraron la cabeza de un túnel, de unos 80 centímetros de profundidad. Quienes lo cavaron habían logrado lo más difícil, ya que habían traspasado el hormigón del piso.

Según las autoridades carcelarias, de ahí en más el "trabajo" es mucho más rápido, por lo que estimaban que en un día o un día y medio a más tardar, habrían llegado a la cancha de fútbol del interior del penal. Este era el destino final del túnel, según lo manifestado en la carta.

Además del túnel, los policías también encontraron las bolsas con tierra y los fierros que habían sido utilizados para cavar.

En el ala norte de la cárcel había unos 160 detenidos que al momento de la requisa no se encontraban encerrados en sus pabellones.

Durante la mañana, se produjeron algunos roces entre un grupo de internos y algunos celadores, por lo que se pidió la presencia de Capsi en el pasillo central.

"Se realizaron varios planteos sobre el hacinamiento y la mala situación de los detenidos. La charla se realizó con normalidad", aseguró el jefe de la alcaidía.

En el exterior se pensó que la situación era más grave de lo que en realidad sucedía. Es que los policías de las distintas comisarías de Roca, tuvieron una versión de que se había producido una toma de rehenes.

Fue por ello que llamaba la atención la llegada de móviles de distintas comisarías, y posteriormente se supo que estaba preparado el grupo Bora.

"La versión existió pero en ningún momento se tomaron rehenes. No sé de donde salió el rumor, pero existió", señaló Capsi.

El jefe policial no eludió el tema de la situación carcelaria. "La situación no es la mejor. Estamos navegando por una crisis tremenda. Por suerte los internos colaboran, si no esto no dura ni una hora", manifestó en forma terminante.

"Estamos pasando por el último tramo del año que es el más difícil. Si estamos acá parados es porque hay diálogo", reiteró.

Después de la charla que Capsi mantuvo con los presos, volvió todo a la normalidad. Incluso los familiares de los internos que estuvieron esperando la resolución del conflicto a una cuadra de la cárcel, pudieron acceder a la visita que tienen los jueves.

El 27 de agosto pasado se evitaron dos fugas de la cárcel de Roca, luego que se detectara un boquete en una oficina judicial de la unidad y las bisagras de una puerta de hierro que habían sido violentadas.

El último escape de la unidad de detención se produjo la noche del viernes 17 de agosto, cuando seis internos lograron saltar el murallón con una escalera de confección casera.

Queja de presos por carencias en la unidad

ROCA (AR).- Algunos internos de la alcaidía de Roca se quejaron mediante una carta enviada a "Río Negro", en la que se hace mención a algunas carencias de la unidad de detención y al trato que en muchas ocasiones sufren de parte del grupo Bora.

Una de las quejas de los detenidos es que hay sólo un teléfono público para cinco pabellones, incluido el femenino. El problema es que el teléfono, según ellos, funciona cuatro o cinco horas con monedas y luego sólo se puede hablar con tarjetas. "El tema es que las tarjetas no las dejan ingresar a la unidad", dijo una familiar de uno de ellos que prefirió no identificarse por temor a represalias. También se quejaron por la falta de un médico y la falta de medicamentos.

En la carta señalan que muchos de los detenidos sufren gastritis, debido a la calidad de la comida.

Con respecto a los castigos, los más temidos son los del grupo Bora, ya que aseguran que hay veces en que los detenidos son sacados de la cárcel y sufren todo tipo de castigos.

Otro de los pedidos de los internos es que un juez notifique por escrito cuánto tiempo tienen para salir en visitas extraordinarias, como en el caso de tener algún familiar muy grave.

También mencionan que hay un celador para cuatro pabellones, y que si algún interno sufre alguna herida durante la noche, los policías se enteran a la mañana siguiente.


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