Presionan a Bush para que defina posición sobre reforma inmigratoria

Hay varios proyectos en danza. Se cree que el presidente no aceptaría una amnistía para los indocumentados.



WASHINGTON.- Con varias propuestas de reforma migratoria en debate en el Congreso de Estados Unidos, las presiones para que el presidente George W. Bush exprese públicamente cuál es la propuesta que apoyará la Casa Blanca están en aumento.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos se sumó ayer al coro de voces que pide a Bush que diga públicamente si apoyará la propuesta elaborada por el Comité de Asuntos Judiciales del Senado, que permitiría legalizar a 12 millones de indocumentados y crear un programa de visas temporarias de trabajo que permite a los beneficiarios solicitar la ciudadanía.

"En nombre de los obispos, quisiera llamar al presidente Bush a que apoye esta propuesta para asegurarnos que sea aprobada", dijo ayer Kevin Appleby, director de Política Migratoria y Refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. "Debemos reconocer a Bush por haber puesto este tema sobre la mesa en enero del 2004. Ahora tiene que terminar su trabajo y asegurarse que la ley que sea finalmente aprobada sea una ley de la que todos podamos sentirnos orgullosos", dijo Appleby en conferencia de prensa.

Bush se ha mantenido silencioso desde que el Senado empezó a debatir diferentes propuestas, pero sí expresó su apoyo "sólido" a la ley anti-inmigrantes aprobada en diciembre del año pasado por la Cámara Baja, que propone criminalizar a los indocumentados, acelerar sus procesos de deportación, y sellar las fronteras, pero no contienen programas de visas para trabajadores huéspedes.

El diario "The Washington Post" también urgió ayer a Bush en su página editorial a dejar en claro su posición sobre cuál es la propuesta de reforma que la Casa Blanca apoyará. Aunque está claro que Bush quiere una reforma migratoria, el mandatario insiste en que no aceptaría una amnistía para los indocumentados.

El problema es que la propuesta del Comité Judicial, que permite a los indocumentados solicitar una visa de trabajo y después de cinco años pedir la residencia permanente, es calificada como "amnistía" por sus detractores, mientras que sus defensores (y sus autores) insisten en que no lo es, ya que deberán pagar multas, impuestos atrasados, aprender inglés e historia estadounidense, y esperar once años hasta obtener la ciudadanía. En este contexto, es indispensable que Bush explique qué entiende él por amnistía, opinó "The Washington Post". Es de vital importancia para el proceso que el jefe de la Casa Blanca salga a la palestra pública a dejar en claro su posición, ya que él puede convertirse en la pieza clave de este juego político.


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