Prevén más desvíos de aviones a Neuquén

El sábado llegaron a 5.000 los pasajeros varados. Responsabilizaron del caos a agencias y líneas aéreas.



NEUQUÉN (AN).- Esperan que el próximo fin de semana se produzca un nuevo arribo de vuelos internacionales pero en menor cantidad respecto del pasado sábado donde descendieron 13 aeronaves que debieron aterrizar en Bariloche y no lo hicieron por la ceniza volcánica, a raíz de un pronóstico que a la postre resultó erróneo.

El aeropuerto neuquino permanecerá en estado de contingencia hasta fines de agosto.

Por lo sucedido, el empresariado barilochense volvió a reclamar ayer a la Fuerza Aérea que mejore su capacidad de medir la presencia de cenizas en el aeropuerto de Bariloche.

Tras un fin de semana agitado la máxima autoridad del aeropuerto de Neuquén, mayor Gabriel Maldonado, advirtió que "hay muchísimas posibilidades de que se repita nuevamente una situación como esta, pero durante los fines de semana que es cuando operan empresas con vuelos chárter", señaló el mayor quien sindicó a las firmas aéreas y a las de turismo de no contar con la suficiente cantidad de personal para agilizar el transito de los casi 5.000 pasajeros que estuvieron varados por varias horas en Neuquén.

Durante la pasada jornada sabatina aterrizaron 13 vuelos internacionales, 8 aviones de Gol, 3 de Varig y 2 de TAM provenientes de Brasil y que tenían como destino Bariloche. El desvío fue producto de las cenizas en suspensión que genera la actividad de los volcanes Chaitén y Llaima, sobre el cielo cordillerano por lo que las aerolíneas prefirieron evitar operar en Bariloche por posibles daños a los motores de sus naves.

"Habíamos coordinado con las empresas aéreas para que notifiquen con 12 horas de anterioridad la operación con este aeropuerto, que fue definido por las empresas y las autoridades nacionales como única alternativa de Bariloche", confió Maldonado quien reconoció que "estamos preparados para recepcionar aeronaves pero no tenemos capacidad de despacho". El despacho de los aviones se constituye de varios procesos: bajar pasajeros y equipaje, chequear a los pasajeros que suben al vuelo y sus maletas, limpiar el avión, abastecerlo de combustible, realizar los trámites de migraciones, aduana y demás. Este proceso en un vuelo nacional dura 40 minutos pero en un vuelo internacional la labor se extiende a unas dos horas promedio.

"Si se tiene en cuenta que bajaron cinco vuelos en menos de una hora, eso nos terminó descompaginando cualquier tipo de previsión que se pudiera haber hecho por lo que nos atrasó todo entre dos y ocho horas el despacho de algunas naves", narró el jefe del aeropuerto. Una de las consecuencias del colapso fue la carencia de escaleras para hacer descender a los pasajeros.

La situación trascendió debido a que cinco personas de distintos vuelos se descompensaron y uno de ellos generó una situación bastante tensa por lo que se debió coordinar para apurar su descenso debido a que la ambulancia estaba disponible pero la escalera no.

Casi todos los casos fueron por principios de claustrofobia producto de la cantidad de horas dentro de la nave, que en algunos casos fue de 10 horas desde que embarcaron en Brasil hasta que pisaron suelo neuquino.


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