Problemas de infraestructura en la costa

En La Lobería no funciona el carro que deposita a los turistas en la playa. El camping inaccesible por falta de limpieza.





Algunas muestras de improvisación se perciben en estos días en las zonas costeras aledañas a Viedma. En La Lobería no funciona por lo menos hasta el fin de semana el ascensor que deposita a los turistas en la playa.

La concesionaria de La Lobería, Leticia Herrero, confirmó una avería en el sistema de impulsión del carro destinado a transportar pasajeros está averiado, y se prevé una demora en el mantenimiento de unos tres días.

Indicó que la idea era contratar un generador nuevo pero “era sumamente costoso” y por lo tanto se pidió un servicio técnico para hacer las reparaciones en forma urgente.

La falta de servicios genera algunas complicaciones ya que a los adultos mayores se les hace difícil bajar por escaleras una pendiente de unos 70 metros, y mucho más preocupante se torna la subida.

En La Lobería, el servicio de estacionamiento cuesta 50 pesos. El uso del carrito es de 40 pesos tanto para descenso como ascenso. El boleto de colectivo entre Viedma y La Lobería cuesta 54 (ida y vuelta). Llenar un termo con agua caliente: 10 pesos.

Más allá de la inversión privada, se nota la ausencia del Estado -ya que la concesión es provincial-, pues el camping está inaccesible por falta de limpieza.

Asimismo, desde la Asociación de Amigos del balneario se iniciaron gestiones debido a la gran cantidad de malezas que existen en terrenos privados, y en consecuencia no hay fiscalización del mantenimiento. Días atrás, un grupo de vecinos se vio obligado a apagar un incendio desatado sobre pastizales de un terreno empleando palas ante la falta de elementos específicos.

Otro problema surge con la ausencia de personal en la Sala de Primeros Auxilios inaugurada por el Ministerio de Salud, y al momento de una urgencia, nada se pudo hacer cuando una persona sufrió lastimaduras al caer en la restinga. En consecuencia, los familiares de la persona accidentaba tuvieron que derivarla hasta el Centro de Salud de El Cóndor, ubicado a 30 kilómetros.

En la villa marítima viedmense resulta notoria la supervisión del funcionamiento de cuatriciclos, incluso cuando al mando hay menores.

La antigua ordenanza N° 5.231 sancionada en enero de 2003 tacha a estos vehículos como “de alto impacto ambiental” en tanto que el Decreto Municipal N° 1.087 del 6 de octubre de 2004 circunscribe su circulación al sector de playa delimitado por la desembocadura del río Negro, y la calle 85, habilitada solamente para el acceso de lanchas.

Desde hace años, y en estos días, hay proliferación de estos motovehículos por otras zonas de playas, transitando entre medio de la gente. Incluso la propia Policía suele realizar tareas de vigilancia circulando en este tipo de rodados y en medio de las sombrillas.


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