Procesan a enfermero por la muerte de la locutora

El juez Emilio Stadler encontró elementos suficientes para procesar al enfermero de Roca que le aplicó un poderoso anestésico a una joven que tenía dolor de muelas y murió.



ROCA (AR).- El enfermero Angel Eduardo González, quien le aplicó un medicamento equivocado a su novia, la locutora Viviana Mikelovich, y le provocó la muerte, fue procesado por homicidio culposo. Además, el juez Emilio Stadler lo encontró responsable del hurto de medicamentos de la guardia del hospital de Roca -donde el procesado trabajaba-, y de medicar sin prescripciones médicas fuera del ámbito hospitalario.

De todos modos, González sigue en libertad, como ocurre desde que se entregó a la justicia tras permanecer más de una semana prófugo.

Cuando se hizo el allanamiento en la casa del enfermero, se halló una importante cantidad de medicamentos, algunos ya vencidos. También gazas y jeringas. González había señalado que los remedios eran para sus padres que viven en Huergo, y que se habían vencido porque no tenía el dinero para viajar hasta allí. Sin embargo, muchos de ellos eran de venta bajo receta, y ninguno de los médicos nombrados por el imputado dijo haberlos recetados, y mucho menos haber atendido a familiares del enfermero.

Incluso quienes estaban en la guardia del hospital, dijeron desconocer que González se llevaba los medicamentos a su casa.

En un segundo hecho analizado, el juez entendió que “excediendo los límites de enfermero, ejerció ilegalmente la medicina, suministrando medicamentos sin prescripción médica, y en fechas que no se pudieron precisar”.

El imputado reconoció que medicaba sin receta a sus padres y hermanos, y en varias oportunidades a la víctima fatal. De todos modos, negó que estas prácticas las realizara con vecinos o amigos.

Con respecto a la muerte de Mikelovich, el magistrado resaltó que el enfermero no verificó el medicamento que inyectaba y sólo se guió por los colores de la ampolla. “Yo no miré la medicación, pero como era verde, cargué la jeringa”, dijo en su indagatoria González.

De todos modos, el juez entendió que no hay elementos como para sospechar que la conducta de González haya sido intencional.

La noche del 2 de abril, Mikelovich sufrió un dolor de muelas. El enfermero le inyectó Pancuronio, un poderoso anestésico que se utiliza en salas de terapia intensiva y se debe complementar con un respirador. Todo indica que confundió al ampolla con una de Dexametasona, un calmante común.

El anestésico le produjo un paro cardio respiratorio, pero fue reanimada en el hospital. Sin embargo, el juez resaltó que “no se advierte que Mikelovich, tras el paro, haya tenido respuestas neurológicas positivas, por lo que la muerte fue provocada por la aplicación de Pancuronio”.

González aseguró que la demora en el traslado de la víctima a un sanatorio privado porque en el hospital no había otro respirador, había sido la causa del fallecimiento.

Sin embargo, Stadler consideró que “la falta de un respirador no resulta relevante en el resultado fatal”.

Con respecto a la investigación, el magistrado resaltó que “la prueba es categórica y debilita las argumentaciones defensistas”.

Por este tercer hecho, el juez encuadró la conducta del procesado como homicidio culposo, es decir que no hubo intención de causar la muerte, por lo que tiene un mínimo de ocho años y un máximo de 25.

Ahora, la defensa podrá apelar el procesamiento, lo que hará en las próximas horas el defensor Eves Omar Tejeda.


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