Procesaron a un cura por secuestros y torturas

Von Wernich ofició de capellán de la Bonaerense en la última dictadura.



El sacerdote Cristian Von Wernich, quien ofició de capellán de la Policía Bonaerense durante la última dictadura, quedó ayer procesado por los secuestros y torturas que sufrieron doce víctimas de la represión.

Entre los damnificados se encontraban el fallecido periodista Jacobo Timerman, el empresario Osvaldo Papaleo y el juez Julio Miralles.

El fallo fue dictado por el juez federal platense Arnoldo Corazza, quien lo responsabilizó de 12 supuestas privaciones ilegales de la libertad y tormentos ocurridos en los centros clandestinos de detención “Puesto Vasco”, “COTI Martínez” y el “Pozo de Quilmes”.

Corazza le dictó un embargo de 800 mil pesos sobre sus bienes, porque entendió que Von Wernich, de 67 años, tuvo “una activa participación” al “integrar un aparato organizado que detentaba poder y a través del cual se cometían las acciones delictivas”, dijeron los voceros judiciales.

Según el juez, las visitas del capellán Von Wernich a los centros clandestinos de detención “formaban parte de un engranaje funesto formado para el cercenamiento de la libertad personal y sometimiento a diversos vejámenes hacia las personas que allí se encontraban ilegalmente alojadas”, a las que muchas veces entrevistaba “obtener información”.

Para el juez, Von Wernich fue partícipe necesario en 12 privaciones ilegales de la libertad, algunos de los cuales incluyeron torturas, en donde el cura habría ejercido una “coacción psicológica” sobre las víctimas.

En ese expediente, están registradas las detenciones y apremios ilegales al periodista Jacobo Timerman, al empresario del espectáculo Osvaldo Papaleo -quien fue ex secretario de prensa durante la presidencia de Isabel Perón-, el entonces director del diario “La Opinión” de Trenque Lauquen, Juan Ramón Nazar, y el actual juez federal Miralles, entre otros.

El cura fue arrestado a mediados de 2003, cuando la Justicia platense dictó la invalidez e inconstitucionalidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y cumple prisión preventiva por 33 casos de privación ilegal de la libertad y torturas y de 19 homicidios, cometidos durante la última dictadura.

Como el juez le amplió las imputaciones, Von Wernich se presentó hace dos semanas en los tribunales platenses para negar esos delitos y admitió que realizó visitas a los centros clandestinos de detención, aunque los definió como “'comisarías embanderadas' donde “el ambiente era muy grato y había mucha camaradería” (DyN)


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