Pronóstico reservado para los inmuebles

Disminuir la brecha cambiaria y la inflación para reactivar el mercado



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La inversión en inmuebles es una de las formas preferidas por los argentinos para canalizar sus ahorros. Da cierta protección, perdurabilidad y en algunos momentos una rentabilidad interesante. En un contexto de volatilidad financiera muchas personas tienden a inclinarse por el ladrillo como un activo de inversión y resguardo ante algún eventual shock. El 2013 fue un año muy particular para el mercado inmobiliario, convirtiéndose en el eslabón que más sufrió en la cadena productiva de la construcción. El cepo cambiario y la inflación fueron los grandes protagonistas de la fuerte caída en la cantidad de operaciones concretadas, poniendo en jaque a las inmobiliarias. Recién en la segunda parte del año se registró una mejora a partir de un acomodamiento en los precios de los usados. Para el 2014, el escenario no cambiaría demasiado para las variables claves: seguirían la devaluación del tipo de cambio oficial, la disminución de los salarios reales (menos excedente para destinar al ahorro), las restricciones a la adquisición de dólares, las presiones alcistas sobre la tasa de interés y una tasa de crecimiento económico moderada. Cabe señalar que el desempeño no fue ni será el mismo en todos los segmentos. En el contexto antes mencionado las zonas que se presentan a priori como más dinámicas son las denominadas ABC1 o premium. En virtud de que captan una demanda especial con alto poder adquisitivo, todo indicaría que aquellas unidades de buena calidad y localización podrán sostener los valores. En muchos casos se pagan montos muy por encima de las unidades usadas. La suba de costos de los insumos y principalmente de la mano de obra contribuyen a mantener esta diferencia en los valores. Precisamente, el mercado de los usados es el más afectado por la incertidumbre política y económica. Por ello es que las expectativas para una reactivación están puestas en que el gobierno no adopte medidas para restringir aún más el cepo, la actividad económica no entre en una meseta y los precios de los inmuebles se mantengan estables, algo clave para atraer a los compradores. Lo que ocurrió durante todo el 2013 es que la brecha cambiaria generó una cierta indeterminación de los precios y, por lo tanto, una oferta y demanda descoordinadas. En la medida en que se logre equilibrar el mercado cambiario y controlar la inflación, entonces los propietarios podrían estar más dispuestos a ceder un poco en los precios, lo que incentivaría a aquellos con dólares a colocarlos en el mercado. Un elemento que todavía está ausente, más allá del Procrear, es el crédito hipotecario, un importante elemento dinamizador de la actividad y fundamental para que las personas accedan a una vivienda propia, en particular las de clase media y media baja. De hecho, esto fue lo que ocurrió en la segunda mitad de la década del 90 hasta el estallido de la crisis en diciembre del 2001. Luego del cepo, las viviendas nuevas se convirtieron en un buen negocio, dado que se puede obtener un valor interesante, están pesificadas y encuentran su demanda. Difícilmente los precios de estas bajen en la medida en que el costo de la construcción siga aumentando. La posibilidad de comprar financiado con cuotas ajustables brinda otro atractivo para quienes tienen ingresos en moneda local. En muchos de estos casos se trata de adquisiciones para obtener una renta, ya sea a través de un alquiler o una diferencia al momento de vender la unidad una vez finalizada. En un entorno de elevada inflación se deberá tener especial cuidado con las fórmulas de actualización… para no encontrarse con la sorpresa de que un día ya no se pueda hacer frente a la cuota. Por último, habrá que tener en cuenta la evolución de otras alternativas de ahorro. Para beneficio de los desarrollistas el ladrillo sigue siendo la opción que menos conocimientos exige y mayor sensación de seguridad brinda. (Redacción Central)


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