Aire fresco para veranos de 35°C

El verano está a la vuelta de la esquina y con temperaturas de 30 grados los primeros días de noviembre, ya adelantó con qué se viene. Y no hay mejor herramienta para combatirlo que con las últimas tecnologías, modelos y precios de los aire acondicionado.

30 nov 2017 - 00:00

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Según las estaciones el verano empieza el 21 de diciembre y termina el 20 de marzo, pero se sabe que al menos de este lado del país, las fechas no se respetan. Sobre todo en los últimos años, el verano trae altas temperaturas, llega temprano y pareciera que no se va más. Todos están expectantes al primer día de noviembre que la temperatura supere los 30º, porque una vez que se cruza ese límite no hay vuelta atrás por unos meses.

Y todos los fines de año se piensa en lo mismo. ¿Conviene o no conviene invertir dinero en un aire acondicionado? Algunos dicen que son solo dos meses de calor nada más y que no se justifica. Pero si el verano se hace sentir los primeros días de noviembre y se va los últimos días de marzo, serán unos 5 meses de calor intensos sin tener en cuenta los días restantes del año que pueden tener temperaturas similares.

Antes de pasar a más detalles es necesario hablar sobre la mala reputación que tienen estos artefactos en relación al consumo. Muchos apuntan a los climatizadores eléctricos como altos consumidores de energía por defecto, y esto no es así. Lo que hace que un aire acondicionado infle el consumo eléctrico de una vivienda es una serie de errores cometidos por el usuario. Como primer paso se debe comprar un producto acorde al espacio a que lo vamos a destinar y en segundo lugar no es necesario tener el artefacto prendido todo el día. No se necesita tener el aire en menos de 24 grados para tener un clima cálido. Y además hay costumbres que se deben cambiar como por ejemplo, mantener ventanas y puertas cerradas, para evitar que se pierda el aire frio.

Antes de ir derecho a comprar un aire acondicionado es necesario conocer en detalle algunos puntos importantes. Y uno de esos es saber cuántos son los metros cuadrados que tiene la habitación donde se colocar á uno, pero este dato solo no ayuda mucho.

A simple vista pareciera que mientras más pequeño sea el ambiente más chico tiene que ser el artefacto, pero no siempre se respeta esta lógica. Y esto se debe porque hay factores como la cantidad de personas que acostumbran a permanecer en el lugar, cuantos aparatos electrónicos estarán funcionando al mismo tiempo o si es un lugar con varias ventanas a la cual el sol le pega durante la mayor parte del día. Es decir que a la temperatura del día, hay que sumar la ganancia de calorías de factores externos, ya sea por radiación solar o por infiltración.

El buen rendimiento

en escenarios como estos con un aire acondicionado de bajas frigorías no será suficiente para poder tener un buen rendimiento. Además de la información al ambiente es necesario saber la eficiencia del aire a instalar. En un principio el cálculo era de 100 frigorías por m2. Es decir que si era una habitación de 35 m2 se necesitaba uno de 3.500 frigorías. Para un espacio de 40 m2 un sistema de 4.000 frigorías, más las características al ambiente. Pero hoy la evolución de la tecnología en los aires acondicionados logró que se pueda reducir el ratio de frigorías por m2 a casi la mitad, gracias a elementos como la tecnología inverter, que permite modificar la temperatura de forma progresiva y sin picos de energía. Lo que significa que se reduce el consumo y se obtiene el mismo nivel de confort.

Estos productos consumen entre 35% y 40% menos de energía que el tradicional. Los equipos de aire acondicionado convencionales por lo general tienen un termostato que primero mide la temperatura del ambiente y luego hace que el compresor funcione y enfríe hasta llegar a la temperatura que se le indicó. Una vez que esto pasa el equipo se detiene, hasta que la temperatura vuelve a subir y el equipo vuelve a arrancar con la misma potencia.

Esto es similar a prender y apagar el equipo, lo cual significa un consumo alto. En el caso de los inverter el funcionamiento es distinto, en vez de tener un funcionamiento fijo, funciona a demanda. De esta manera el equipo consume la energía que se necesita y no de más.

Los inverter cuando están a punto de alcanzar la temperatura indicada por el usuario, disminuyen la potencia y entregan menos frigorías lo que evita picos de consumo que se generan en los equipos convencionales cada vez que arrancan. Otro de los aspectos esenciales que se deben tener en cuenta a la hora de instalar un aire acondicionado es la clasificación energética. Para que un equipo sea bueno en relación a consumo y prestación tiene que ser catalogado como A. Los rangos van desde la letra A hasta la G.

“Clasificados Río Negro” dialogó con empresas vendedoras de sistemas de climatización de la zona, quienes brindaron precisiones sobre el precio de los distintos modelos del mercado. Un aire acondicionado frío y frío/calor de primera marca, clasificación A y de 3000 frigorías, tiene un costo promedio de $10.000. Mientras que un aire acondicionado de primera marca de 3550 frigorías frío/calor y de clasificación A, tiene un valor aproximado a $15.000.

También existen los aire acondicionados Smart, que se conectan a la red doméstica y pueden ser manipulados por celulares. Un smart de primera marca y clasificación, de 5.000 frigorías, tiene un precio aproximado de $19.000.

Datos
es el precio promedio de un aire acondicionado frio/calor de 3.400 frigorías, modelo inverter.
$12.000
menos es el consumo de los modelos Inverter en relación a los modelos tradicionales.
35%
La potencia y la eficiencia energética es importante.
Se debe calcular el consumo del sistema.
Tener en cuenta los Watios del equipo.
Calculadora de frigorías - Watios.
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