Cómo convertir el jardín en un oasis personal

Por más pequeño que sea un espacio verde en una casa siempre va a ayudar a aumentar las capacidades cognitivas, promover la atención y fomentar el metabolismo. Entonces a juntar hortensias con plantas de romero y albahaca... y a disfrutar.

09 ago 2018 - 00:00

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Hay quien no puede imaginarse un jardín sin hierbas aromáticas. Por más que todas ellas terminen en un plato en la cocina, el solo aroma de la menta, el tomillo, el romero o la albahaca son un placer para los sentidos.

Que las plantas apelan a los sentidos no es ninguna novedad. Salir a pasear en medio de la naturaleza, o al menos sentarse en el propio jardín e inhalar sus olores es un proceso sanador para el cuerpo y el alma conocido desde hace tiempo. De hecho, en muchas zonas urbanas comienzan a crearse especialmente estos pequeños oasis en las casas o apartamentos, ideados como espacios para mimar los sentidos.

Una vuelta terapéutica

Muchas veces, estos pequeños jardines pueden tener un fin terapéutico, como por ejemplo en el caso de personas con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o demencia. Se considera que los pequeños oasis de plantas aumentan las capacidades cognitivas, promueven la atención y fomentan el metabolismo. Tocar, oler, escuchar, ver e incluso saborear... todo eso tiene efectos en el hipotálamo, el sistema de comando más importante para el sistema nervioso vegetativo.

El propio jardín puede ser convertido en un paraíso para los sentidos. Conviene no ocupar superficies muy pequeñas con muchas especies distintas. Cuando más diversidad, menos apaciguador es el aspecto del jardín y más cuidados demanda.

Las superficies grandes sembradas con una misma especie, en cambio, son armónicas, tranquilizan y permiten proyectar distintas sensaciones. Para que estas superficies no se vean monótonas, se pueden plantar en determinados puntos polos de descanso con plantas más llamativas en grupitos de tres.

Explorar los sentidos

Las pasturas largas que hacen ruido con el viento son ideales para estos oasis. Hay numerosas variedades, como la cola de zorro (Pennisetum alopecuroides), el Miscanthus sinensis, un pasto nativo del este de Asia) o la hierbas de las pampas (Cortaderia selloana), propia de Sudamérica.

Para disfrutar realmente de estos espacios con los sentidos, debe haber la menor cantidad posible de barreras entre las personas y la naturaleza. Un cómodo lugar en el que sentarse en medio de los arbustos de lavanda o rodeado de aromáticas rosas puede invitar a pasar el tiempo allí en estado de contemplación. También se pueden formar caminitos con grava, tierra y arena para caminar descalzo.

Lo mejor es elegir plantas que pueden funcionar incluso en espacios pequeños. El oasis no tiene por qué ser un espacio enorme. Junto a hierbas aromáticas se pueden ubicar en un pequeño espacio flores y arbustos como matthiolas, malvas, lilas y jazmines.

Además, plantas con hojas de distinto tipo invitan tocar. La manzanilla común, por ejemplo, forma alfombras blandas, así como el anaphalis. Hay plantas de hojas afelpadas y otras gruesas, que parecen de plástico, como las suculentas.

Pero para que el oasis sea perfecto, también debe contar con algunos comestibles, como pequeños tomates, ajíes o incluso limones.

Si se cuenta con un jardín más bien grande, una de las mejoras maneras de despertar los sentidos es recorriendo un camino determinado. De esta forma los sentidos se van entrenando de a poco y no se sienten sobreexigidos.

Por último, no hay que olvidar una regla de oro: demasiado, aunque se trate de delicados impulsos sensoriales, puede generar el efecto contrario y provocar nervios.

Si se piensa en un jardín con esta onda terapéutica para personas muy mayores hay que considerar a la hora de diseñarlo y hacerlo con un fin de despertar motivación y curiosidad, ganas de vivir y dar una sensación de seguridad. De este modo, encontraremos en el jardín elementos y plantas que suenan cuando son movidos por el viento, agua con la que interactuar, olores que se desprenden cuando se pisa o toca, troncos de árboles para apoyarse y pequeños espacios envueltos en verde que refuerzan el deseo de vivir.

Agencia DPA

Recomiendan no ocupar superficies muy pequeñas con muchas especies distintas. A mayor diversidad, menos apacigua el lugar
Tips para lograr la onda terapéutica
Elegir plantas que estimulen todos los sentidos. Hay que alcanzar una variedad de texturas, aromas, colores y especies cuyas hojas hagan sonidos placenteros cuando el viento las mueva.
El olfato es uno de nuestros sentidos más fuertes: por lo tanto hay que tener plantas aromáticas.
Por Melanie Öhlenbach

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