Proyecto paleontológico cruje por desacuerdos

La UNRN y la Red Pangea se retiraron del trabajo conjunto.

El Museo Patagónico de Ciencias Naturales de General Roca es una “pieza fundamental” del Proyecto Paleontológico Provincial, que consiste en la puesta en valor de siete museos y tres centros de investigaciones científicas, que estarán en Roca, en Cipolletti y en Bariloche. Sin embargo, el destino de la entidad se muestra empañado por una serie de circunstancias internas y ajenas a la institución, que funciona bajo la gestión de la Fundación Patagónica de Ciencias Naturales.

“Si ponemos los siete museos en valor vamos a tener un recorrido único en el mundo entre museos, centros de interpretación y lugares de excavaciones entre uno y otro. Va a ser ideal para hacer turismo paleontológico”, se entusiasma el secretario de Cultura de la Provincia de Río Negro, Carlos Magliarelli.

Los museos destinados a integrar la red son los paleontológicos de Lamarque, Jacobacci, Valcheta, los dos de Bariloche, el de Cipolletti y el de Roca.

En cuanto a los centros de investigaciones –algunos más avanzados que otros– Magliarelli afirma que uno estará en Roca. “Con la UNRN estamos organizando un laboratorio de histología paleontológica, para estudiar los huesos con microscopios electrónicos. En Cipolletti, el lunes abrimos el encuentro de paleoartistas para reproducir siete animales prehistóricos, y estamos armando allí un taller de réplicas para que lo usen todos los museos de la provincia. Y en Bariloche queremos avanzar en un centro que nos permita determinar la antigüedad de los restos fósiles, para lo que vamos a firmar convenios con el Balseiro y el Invap”.

Explicó que, “lógicamente, el de Roca lo veíamos en vinculación con el Museo y con la Universidad Nacional de Río Negro, que dicta las carreras de Geología y Paleontología y la Licenciatura en Biología. La Universidad estaba dando clases en el Museo, le alquilaba dos salas. No sé qué problemas tuvo y se fue. Me escribieron protestando. Hicimos gestiones con el rector Juan Carlos Del Bello y logramos que la Justicia le dé el edificio al lado del Museo a la UNRN para que funcionen allí las carreras, pero hay que ponerlo en condiciones”.

Para el secretario de Gestión Administrativa de la UNRN en la sede Alto Valle, Eduardo Mutchinick, los inconvenientes con la Fundación de Ciencias Naturales y el Museo comenzaron “cuando quedó a cargo Pablo Chafrat: no nos abrían las aulas a la hora indicada, ponían la música fuerte mientras se dictaban clases... Lo que colmó el vaso fue una mañana en que teníamos allí una jornada científica. Estuvo esperando en la vereda gente de otras provincias y extranjeros, llegó el catering... y no abrieron la puerta. Tuvimos que irnos a otro lugar a hacer la conferencia”. En diciembre pasado, finalmente, la universidad dejó sin efecto el convenio por el cual pagaba casi $10.000.

La Fundación Patagónica de Ciencias Naturales administra por comodato del céntrico edificio provincial donde funcionó el ex-BPRN en Roca. Pero desacuerdos entre sus directivos, críticas de gestión a su titular y una dramática falta de recursos económicos afectan las actividades del Museo, que está virtualmente aislado de las instituciones científicas, académicas y gubernamentales del país y del exterior que prometían hacer de él un centro de referencia en cuanto a fósiles de Río Negro.

El Museo fue creado en 2006 con carácter provincial por ley 4077, con el objeto de “la preservación, protección y tutela del patrimonio natural y paleontológico de la Provincia de Río Negro”. En reconocimiento a la tarea desarrollada en esa materia, la ley otorgó “la dirección y administración del Museo” a la Fundación de Ciencias Naturales” –personería jurídica Nº 1773/02–, previendo que las actividades se rijan por la ley 3041 de Protección del patrimonio arqueológico y paleontológico de la Provincia.

En cuanto al dinero, la ley 4077 dispuso que “los recursos financieros del Museo son aportados por el Estado provincial, sin perjuicio de los aportes en concepto de subsidio, el apoyo financiero de instituciones públicas y privadas y del Estado nacional”. Dispuso también que “el personal que preste servicios en el Museo debe poseer formación específica referida a la actividad que desempeñe”.

En junio pasado, la Legislatura puso el nombre de “Juan Carlos Salgado” al Museo de Roca. Salgado fue socio fundador de la Fundación de Ciencias Naturales y el primer director del Museo. Además, donó su colección de fósiles, a la que se han ido sumando otras por donación y hallazgo en sucesivas campañas de exploración.

Tras el fallecimiento de Salgado, en mayo de 2010, la presidencia de la Fundación quedó en manos de Pablo Chafrat, en virtud del voto mayoritario del reducido grupo de integrantes, entre ellos su padre y su madre.

Pablo Chafrat se presenta como “naturalista, gestor cultural, activo defensor del patrimonio natural de la Patagonia”. Los paleontólogos y geólogos que han trabajado con él objetan que “no tiene el secundario terminado”. A eso, y a dificultades de trato y organización, atribuyen las dificultades para intercambiar conocimientos, información y materiales fósiles: “El problema es que en el Museo no hay ninguna persona capacitada técnica y científicamente. Es una fundación constituida por una familia y dos o tres personas más, gente interesada en la geología y paleontología pero sin capacitación científica”, afirman.

La falta de contacto con entidades académicas y científicas le impide al Museo gestionar proyectos de los que resultarían recursos de terceros, el Estado provincial le provee sólo lo necesario para los servicios básicos y la inexistencia de actividades de investigación y promoción lo privan de generar recursos propios.

Para Pablo Chafrat, el problema es que el Museo de Ciencias Naturales de Roca está desfinanciado. Entregó a “Río Negro” copia del informe que hace poco tiempo elevó al vicegobernador Carlos Peralta. En él afirma que la entidad será viable “siempre y cuando se establezca una relación estable con la Provincia y se cumpla con el acompañamiento presupuestario o con la contratación de parte del personal”, que comprende el mantenimiento del edificio: costosos trabajos en el ascensor, techos e instalaciones. En el mismo texto estimó que existe “falta de voluntad política”.

Magliarelli, de Cultura, insiste en que “con la Fundación no tenemos problema, pero creemos que la Fundación se equivoca al creer que es la autoridad de aplicación de la ley de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, y no lo es. Por eso le restringe el acceso a los investigadores impidiéndoles estudiar las colecciones”.

“Tengo sobre mi escritorio una denuncia que formuló el doctor en Geología Silvio Casadío. Él hizo ocho campañas de investigación en la Antártida en las que colectó 10.000 piezas. Lo hizo porque organismos del Estado lo autorizaron cuando dependía de la Universidad de La Pampa. El Estado nacional le dio esas piezas en custodia y como responsable, para su estudio. Cuando él vino a la UNRN, trajo esas piezas y las depositó en el Museo. Ahora resulta que no las tiene disponibles para su estudio porque el responsable de la Fundación no se las deja ver”. Algo similar sucede con libros que Casadío aportó a la biblioteca –cuando UNRN y Museo compartían espacio– y ahora no puede consultarlos.

Magliarelli admitió que “no termino de comprender cuál es el problema, pero los investigadores no quieren trabajar en el Museo, la Universidad tampoco, la Fundación Argentina de Paleontología tampoco, ni la gente de la Red Pangea de Italia. Uno no puede tener problemas con todo el mundo. Hay algo que no está funcionando. Insisto en que la Fundación trabajó muy bien en el Museo, el Museo está muy lindo, muy bien puesto. Pero lo que no anda bien es el trabajo con la gente”.

ALICIA MILLER


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