"Pudimos haber llegado antes"



"En las carreras de este tipo siempre suceden imprevistos. A nosotros nos pasó de todo. Fabián no conocía el río y yo tenía que esperarlo para guiarlo, después se cayó muchas veces en la "bici" y hasta se le rompió una rueda. Si no fuera por eso podríamos haber llegado antes a la meta. Creo que hubiéramos bajado el tiempo en diez minutos. Pero en una carrera como estas por lo general pasan cosas", comentó "Maxi" Morales.

"Yo tenía tiempos de entrenamiento más bajos que los que finalmente hicimos. Pero fueron casi cien kilómetros a full", agregó.

- ¿Por qué elegiste a Vera como compañero?

- Porque es una gran persona y gran atleta. Nos debíamos correr una prueba de estas en Roca juntos. Ya lo habíamos hecho en Arelauquen, en Bariloche. Para el "tetra" de Chapelco, donde vamos a ser rivales, voy a parar en su casa. También tenemos ganas de ir al "Desafío de los Volcanes", todo depende de la parte económica. Vamos a ver qué pasa. (F. M.)

"Nunca llegás al techo"

"Cuando terminó la carrera estaba entero. Ahí me di cuenta que no llegué a mi techo. Creo que nunca llegás al techo. Siempre se puede crecer un poco más. Quiero seguir haciendo deporte porque es muy sano", resumió Morales. "En esto me hice a los golpes. Hoy sé cómo entrenar y prepararme. Y quiero seguir creciendo", agregó.

- ¿Qué dice tu familia?

- Nada, me banca a muerte. Es muy importante el apoyo de la familia, en mi caso también el de mi novia, porque no salgo a ninguna parte, nos privamos de muchas cosas, hasta de estar con mi hijo.

- Te acompaña siempre...

- El domingo se había enojado porque no me veía adelante. Vio que largaron todos y el primero era otro. Ahí se enojó feo, dijo que nunca más iba a ir a ver una prueba porque el padre no estaba ganando. Estaba como loco".

- Una presión bárbara...

- ¿Qué te parece? Después se le pasó, pero recién cuando me vio primero.

- ¿Le gustan estas pruebas?

- Si, pero le "tira" más el fútbol.

- ¿Nunca probaste otro deporte?

- Jugué al fútbol, pero dejé enseguida porque no agarraba una y me gastaban. Después probé con karate y también dejé. Hasta corrí en speedway. A los 19, me metí de lleno en las pruebas combinadas y espero que sea para siempre. (F. M.)

Saber que se puede

La noche previa no dormí bien, seguramente por la ansiedad y los nervios. El domingo me levanté temprano y poco después del mediodía salimos con mi compañero de equipo, Jorge Ruiz, y mi señora hacia Allen. Allí se brindó un emotivo homenaje a dos deportistas desaparecidos hace poco (Fabrizio Vaccari y "Chichi" Irízar).

El río estaba un poquito picado y por el viento se hacía difícil llevar el bote. La pasé mal un par de veces, pero gracias a Dios zafé y terminé bien el tramo.

Luego vino la etapa de ciclismo. La parte más dura para mí era hasta "la subida de las vacas". Arriba nos tomamos unos segundos para reponer energía, beber agua y comer unas pasas de uva. Pero otra vez el viento no complicó.

Luego llegó lo que para mí fue el verdadero infierno, el trote. Fue tremendo. A los pocos minutos comencé a sentir un fuerte dolor en la espalda por un problema de bronquios. Como no respiraba bien recurrí a un broncodilatador. Enseguida me recuperé y a unos 5 kilómetros del final. Jorge me llevó en los últimos 2.500 metros porque no podía más. La última cuadra la hice con el calor de la gente. Cuando nos bajaron la bandera me confundí en un abrazo con Jorge. Habíamos ganado el "Desafío".

Trabajo 12 horas diarias y le dedico 2 a los entrenamientos. Las otras 10 horas las reparto entre almuerzo, cena, descanso y mi familia.

Miguel Alvarez,

52 años.

Sin tiempos

Si bien la esencia del "Desafío al Infierno" es cumplir con el recorrido, cada atleta quiere saber qué tiempo empleó a lo largo de los casi cien kilómetros.

Esto fue lo que requirió "Río Negro" el domingo por la noche, pero desde la organización entregaron un listado de orden de llegada sin tiempos, argumentando que "de esta manera no hay comparaciones entre los atletas".


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