¿Pueden suspender las PASO?: el rumor crece

Analistas periodísticos están señalando la posibilidad de que no se hagan las primarias de agosto. Lo atan a la suerte de los recursos judiciales contra la elección de consejeros de la Magistratura y a los déficits en las candidaturas del oficialismo, así como las especulaciones sobre su conveniencia electoral.



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Las próximas elecciones deberían ser las PASO, el 11 de agosto. ¿Se harán?

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El rumor suena más fuerte en estas horas. No hay que descartar que las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 11 de agosto puedan ser suspendidas por el gobierno, de acuerdo a indicios que han recogido analistas de los principales diarios.

La posibilidad ocurriría en caso de que la Corte Suprema, vía per saltum, avale los rechazos de varios jueces a la elección de consejeros de la Magistratura en esas internas abiertas y obligatorias. Ya hay una jueza que falló por la suspensión de las primarias.

El día tope es el próximo 12 de junio, cuando vence el plazo para registrar las candidaturas de los partidos.

Puede que no sean ajenos a esta iniciativa los encuestadores afines al Ejecutivo Nacional, que hacen notar que en octubre, el Frente para la Victoria tendría mejores oportunidades que en agosto. Prevén –con cierto optimismo– que habrá un freno en la caída de imagen pública de la presidenta e incluso alguna recuperación.

Sin embargo, la duda principal para el gobierno radica en la carestía de candidatos. “Es demasiado raro que el gobierno no haya elegido ni siquiera su candidato a senador por la Capital. El cristinismo no necesita negociar con nadie en la Capital y tampoco le sobran candidatos. Tiene uno solo: Daniel Filmus, actual senador”, señala el periodista Joaquín Morales Solá en el diario “La Nación”.

Escribe:” la presidenta elogió ese sistema electoral dos veces en los últimos meses, el 1 de marzo, ante la Asamblea Legislativa, y el 25 de mayo, cuando celebró la década crispada, y lo inscribió entre sus grandes hazañas políticas. Tendría un argumento ahora: podría atribuir su decisión a la conspiración supuesta de un Poder Judicial que no le permitirá hacer lo que ella quiere. Un culpable para cubrir una necesidad. Las primarias de agosto podrían descubrir las debilidades del cristinismo. El porcentaje nacional de votos, por ejemplo. Podrían señalar también, claramente, a los candidatos opositores más populares. La sociedad antikirchnerista iría detrás de ellos. O podrían mostrar una leve ventaja del oficialismo sobre algunos de ellos. Suficiente para que el electorado opositor acuda en octubre en ayuda de esos candidatos. El conflicto existía desde mucho antes, pero ahora el gobierno tiene la posibilidad de culpar a la Justicia”.

Por su parte, Eduardo van der Kooy en Clarín alerta: “Hay una docena de fallos contra la elección de consejeros para la Magistratura, pero no se conoce que el gobierno haya presentado una sola apelación”.

Precisamente este miércoles vence el plazo para la presentación de alianzas a nivel nacional rumbo a las primarias de agosto. Agrega Van der Kooy: “La oposición es un hervidero aunque en el cristinismo resulta difícil descubrir alguna señal de nerviosismo. A partir de ese momento correrán otros diez días para la oficialización de los candidatos a legisladores, jueces y académicos”. Se pregunta Van der Kooy: “¿Tiene todo resuelto Cristina Fernández? ¿Lo ha hecho en su inalterable soledad? ¿Sabe quién será la persona que, en su nombre, dará la batalla crucial en Buenos Aires? ¿Sabe también qué baraja jugará allí Sergio Massa, el intendente de Tigre? ¿Resolvió además qué hacer –y con quién– en Capital, Santa Fe y Córdoba? ¿Ungió a los jueces y académicos que le permitirían a futuro el control del Poder Judicial? Existen escasas aproximaciones ante tantas preguntas. Tan pocas, que en el universo político algunas dudas estarían empezando a envolver la realización de las elecciones primarias”.

Agrega que la presidenta “se ha manejado desde la sanción de la reforma judicial con una llamativa lentitud. Optó por promulgar la ley recién cuando los plazos estaban caducando. Ahora omite apelaciones contra los fallos que declaran la inconstitucionalidad de la votación para consejeros. Aguardaría una sentencia firme, quizá, para plantear el pedido de per saltum y forzar una intervención urgente de la Corte Suprema. Cristina no ignoraría que los miembros del máximo Tribunal, con excepción de Raúl Zaffaroni, tienen mala disposición para convalidar aquel mecanismo. Si así sucediera, ¿acataría simplemente el fallo y anularía la elección de consejeros, o intentaría postergar las primarias por considerar que se habrían dislocado los pasos del proceso electoral?”, se plantea.

(Redacción Central, Urgente24, Clarín y La Nación)


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