Habría 1,2 millones de desocupados según el gobierno; consultoras estimaron 2 millones

Desde fines del 2013 bajó el personal privado registrado y las empresas no repusieron al que se desvinculó alegando motivos personales. El estancamiento de la ocupación “en blanco” no fue uniforme.

18 ene 2015 - 00:00

El nivel real del desempleo en la Argentina equivaldría últimamente al 12% de la población activa, o sea dos millones de personas, según el promedio de lo estimado por consultoras privadas, por lo que superó el 7,5% que comunicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y que representaría a 1,2 millón de desocupados.

Habría que remontarse al 2004 para encontrar una tasa de empleo similar a la oficial informada por el Indec para el tercer trimestre del 2014. Dicha tasa, en ese último período, fue del 41,3%, por debajo del 41,6% al 43,4% de idénticos lapsos de entre el 2006 y 2013.

Muchas personas dejaron o no ingresaron al mercado laboral, especialmente los jóvenes. La tasa de actividad llegó últimamente al 44,7%, frente al 46,7% entre el 2004 y el 2006. Esa reducción de dos puntos fue equivalente a unas 800.000 personas que dejaron de buscar ocupación.

Una encuesta del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (Miteyss) reflejó que desde fines del 2013 bajó el empleo privado registrado y las empresas no repusieron el personal que se desvinculó alegando motivos personales. Subrayó que la ocupación, en septiembre del 2014, “se mantuvo en el mismo nivel que un año atrás”. El relevamiento no tomó en cuenta el sector agrícola –cayó el empleo en blanco, según la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP)–; a las firmas con menos de 10 trabajadores, donde hubo desvinculaciones, ni la situación entre los ocupados no registrados o “en negro” más afectados en momentos recesivos que los registrados.

El estancamiento del empleo “en blanco” no fue uniforme. Hubo bajas, principalmente por la recesión manufacturera y el retroceso en la construcción. Lo ajustaron, también, los comercios, los restaurantes y los hoteles debido a las menores ventas provocadas por la reducción del poder adquisitivo de los habitantes. Aquellas actividades que efectuaron incorporaciones fueron el transporte y las relacionadas con los servicios sociales y personales.

“El fenómeno del ‘desempleo oculto’, estimado en 800.000 personas que se retiraron del mercado de trabajo desde el 2007 hasta últimamente, podría elevar el desempleo general hasta un 12,1%, superior al 7,5% informado por el Indec para el tercer trimestre del 2014”, sostuvo el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea (FM). Sobre los achicamientos de las tasas de actividad y de empleo, afirmó que “va a contramano de la evidencia internacional de países que lograron forjar mercados laborales sólidos y estables, en los cuales la tendencia fue hacia un mayor involucramiento y participación laboral”.

El “desempleo oculto” abarca mayoritariamente a los jóvenes. “La participación laboral de los mismos da cuenta de una indeclinable tendencia hacia la inactividad (...) Si se tiene en cuenta que 6 de cada 10 puestos conseguidos por los jóvenes son precarios e informales, se comprueba la cuenta pendiente en materia de generación de oportunidades de empleos genuinos y productivos”, opinó la FM.

Casi un 20% de los habitantes buscaba trabajar o más horas de actividad, de acuerdo con el Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (Geres), que confeccionó la “tasa de argentinos desesperados por el desempleo”.

El análisis acerca de la desocupación y las categorías de “infraocupados” (los que trabajan menos de 12 horas por semana y procuran dedicarse más); subocupados (menos de 30) y desalentados (los que se cansaron de buscar) permitió comprobar que los “desesperados” representaban el 19,9%. En Geres estimaron que la caída de la tasa de actividad que “amortigua” el crecimiento del desempleo determinaría que 103.000 personas perdieron sus puestos.

En este primer trimestre de este 2015 se notarían las peores expectativas de contratación de personal desde fines del 2009, cuando hubo un fuerte embate de la crisis financiera sobre la ocupación. El mercado laboral privado profundizaría el estancamiento que padece desde el 2011, mientras que para mantener congelado el dato oficial de la desocupación habría que crear puestos públicos. Además, para las pequeñas y medianas empresas (pymes) se trazaron los peores pronósticos.

Manpower, especializada en contrataciones, reveló que el 80% de los empleadores no previó incorporar personal en este primer trimestre del año, lo que debilitaría las expectativas ocupacionales, ya que un 9% esperaba aumentar sus dotaciones. Habría ajustes en las pymes con menos de 50 empleados. Las únicas con planes de crecimiento ocupan a más de 250 personas, en tanto la construcción y la minería fueron los sectores más afectados.

El Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Sociales (Ceics) planteó que con el empleo “en negro”, consolidado en un tercio de los trabajadores, el gobierno nacional dejó de recaudar en el 2014 unos 57.700 millones de pesos por las evasiones de aportes de salud y de seguridad social (calculados sobre la base de datos de un año antes). Equivalía al desembolso anual del gobierno correspondiente a las asignaciones universal por hijo y por embarazo, en total estimadas en 55 millones de pesos al año pasado. Aparte, la evasión de cargas sociales sería mayor si se sumara el empleo “en negro” que aparecía bajo la forma de quienes trabajan por cuenta propia. Aquellos 57.700 millones estaban por debajo de lo que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) recaudó por el impuesto al cheque. “Blanquear a todos los empleados con el sistema actual llevaría al cierre de muchas empresas, en particular a las pymes”, advirtieron en el Ceics.

El trabajo “en negro” siguió siendo elevado, pese a que el Miteyss lanzó regímenes simplificados para microempresas y el empleo doméstico, entre otras áreas. Entre asalariados no registrados y autónomos sin aportes habría 7,2 millones sin protección social ni aportes provisionales.

La encuesta permanente de hogares (EPH) del Indec determinó que no estaba registrado en la agricultura y ganadería el 61% de los empleados; en la construcción, el 69% y en comercios, hoteles y restaurantes, el 41%.

“Mientras cae la proporción de asalariados ‘en negro’, aumenta el cuentapropismo, una forma de inserción laboral mayormente informal”, explicó el Instituto para el Desarrollo Económico y Social Argentino (Idesa). En el tercer trimestre de diferentes años, entre aquellos “en negro” y los cuentapropistas: en el 2012 se verificaron 3 millones y 2,4 millones, respectivamente; en el 2013 hubo 2,9 millones y 2,5 millones, y en el 2014 se observaron 2,8 millones y 2,6 millones.

Para el Ceics, los independientes (monotributistas y autónomos) representaron el 21% del total, de los cuales el 10% eran técnicos y profesionales en condiciones de efectuar aportes. Más de la mitad ganaba lo mismo o menos que alguien que trabajaba “en negro”.

“La trata es la captación, reclutamiento y traslado de las personas con fines de explotación laboral (60% de los casos) o sexual (40% restante); en ambas circunstancias la mayoría son mujeres”, definió Mercedes Asoratti, fundadora de la ONG “Esclavitud Cero”. Uno de los mayores obstáculos al momento de enfrentar la esclavitud laboral es la lentitud de la Justicia. El 90% de las causas que iniciamos ha prescripto o quedó impune. Incluso, durante la instancia de juicio, los talleres siguieron funcionando con la faja de clausura en la puerta”.

La Presidencia de la Nación aseguró que desde el 2008 fueron rescatadas más de 3.600 personas sometidas a explotación laboral. También publicitó la nueva ley 26940 de “Promoción del trabajo registrado y prevención del fraude laboral”.

Para generar un “sistema justo e igualitario” creó el “Registro público de empleadores con sanciones laborales” (Repsal). Aquellos que aparezcan en el mismo perderán la posibilidad de acceder a subsidios, créditos o contratos del Estado. En caso de reincidir, serán sancionados impositivamente.

Carlos Tomada, titular del Miteyss, advirtió que el 60% de esos casos se comprueba en pymes, para las que anunció reducciones en las cargas sociales para promover sus regulaciones. Publicitó, asimismo, que durante los gobiernos kirchneristas el empleo no registrado bajó del 50% al 32% y aseveró que las políticas impulsadas por el matrimonio Kirchner permitieron que “12 millones de habitantes tengan derechos que antes del 2002 no tenían”.

Desde la citada cartera informaron que los salarios registrados aumentaron el 36% en octubre del 2014 en relación con el mismo mes del 2013. Esto permitió superar el incremento de precios elaborado por el Indec y los relevamientos privados de inflación.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) destacó recientemente que la Organización Internacional de Trabajo (OIT) señaló que “la Argentina es el país con mayor igualdad salarial de la región” y el de “mayor cobertura previsional”, aparte de que junto con Brasil fueron “las economías que más redujeron la desigualdad”.

Con una elevada inflación y un mercado laboral perjudicado por una actividad económica en caída, el 2014 dejó un saldo negativo en el poder adquisitivo de los trabajadores de entre el 4% y el 12%. Las caídas de los salarios en términos reales fue superior para quienes fueron alcanzados por el Impuesto a las Ganancias, al tiempo que la inflación anual fue del 35% al 40%. El doble efecto de precios más altos y la creciente presión tributaria hicieron que hubiera disminuciones de más del 12% en el poder adquisitivo.

No faltan quienes opinan que el gobierno intentaría finalizar su mandato postergando las resoluciones para cuestiones de fondo, como los “holdouts” y las de competitividad, y que persistiría el atraso cambiario, lo que profundizaría la recesión.

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