La toxemia de la preñez en las ovejas

La principal causa es el mal manejo nutricional que reciben las madres preñadas, y puede terminar con la muerte del animal. En los últimos dos años, cuatro brotes en Río Negro y Neuquén demuestran el impacto negativo de la enfermedad en la ganadería.

02 sep 2018 - 00:00

La toxemia de la preñez en ovejas es una enfermedad que no es producida por agentes infecciosos o parasitarios, sino que se debe a un desbalance energético desencadenado por una preñez avanzada que puede ser doble o triple, combinado con una baja ingesta de alimentos, tanto en calidad y cantidad, baja temperatura ambiental, tormentas de nieve y lluvia.

Ante esta situación, el animal no alcanza a compensar la energía que gasta con lo que come, por lo que empieza a consumir sus propias reservas de grasa ubicadas en el tejido subcutáneo, riñón, corazón y grasa mesentérica con el fin de producir energía. Como consecuencia, el hígado no alcanza a metabolizar toda la grasa, y entonces se acumula en forma de “gotitas” de grasa dentro de las células del hígado. Por otra parte el organismo empieza a sintetizar “cuerpos cetónicos” que en niveles altos, producen intoxicación afectando al sistema nervioso, lo que explica los síntomas observados durante el transcurso de la enfermedad.

En los últimos dos años el Sistema Regional de Salud Animal (Sirsa) ha diagnosticado cuatro brotes de la enfermedad en Río Negro y Neuquén. En julio de 2017 en un establecimiento cercano a la localidad de Comallo, murieron 7 ovejas Merino, de una majada de 60 animales (11.6 %). Previo a la muerte, los animales mostraron síntomas de decaimiento, no comían, parecían ciegos e inclinaban la cabeza hacia arriba. Las ovejas estaban muy flacas con una condición corporal entre 1 y 2 (escala 1 al 5). La majada se encontraba en un encierre a corral donde se les daba por animal solo 320 gramos por día de alimento (maíz entero, cebada y alimento balanceado comercial para ovinos). Por la tarde se largaban a pastorear a un potrero con una muy baja oferta forrajera. Los animales habían recibido servicio anticipado en el mes de febrero-marzo.

Entre junio y julio del 2017, ocurrieron dos brotes en la zona de Picún Leufú. Los animales afectados eran hembras con preñeces múltiples en el último mes de gestación. A diferencia de los casos de Comallo, los animales tenían buena condición corporal (2,5 CC) y estaban alimentados con alfalfa y festuca de las propias chacras y 50 gr de maíz por animal. Una semana previa a la aparición de los casos, las temperaturas ambientales fueron muy bajas, con mínimas de -5 ºC y vientos fuertes con ráfagas de hasta 60 km/h. Los animales afectados rechinaban los dientes y tenían aliento con olor a acetona. En el primer caso se vieron afectados 3 ovejas de un lote de 20 (15 %), y en el segundo sólo 2 de 70 (2,8 %). Sin embargo, la mortalidad ocurrió en uno de los campos, ya que en el otro se procedió al tratamiento y los animales se recuperaron.

En este invierno, en un establecimiento cercano a El Sauce, se produjo la muerte de 16 ovejas de un total de 610 animales (2,6%). En este caso lo que se destaca es que la majada era de raza Pampinta, la cual posee un comportamiento reproductivo y requerimientos nutricionales más exigentes que el Merino. Muchas ovejas habían quedado preñadas en febrero y algunas que murieron tenían gestaciones hasta de cuatrillizos. Además estaban con escaso suplemento de forraje de mala calidad.

¿Por qué estas ovejas se enfermaron y murieron por Toxemia de la Preñez?

En los cuatro brotes las majadas tuvieron altos requerimientos energéticos por una gestación avanzada y/o múltiple con presencia de bajas temperaturas durante el invierno. El servicio adelantado (enero-febrero) y la escasa planificación nutricional son las prácticas de manejo que llevaron a la aparición de la enfermedad.

Lo que se recomienda, es programar el servicio de las ovejas para llegar al periodo del preparto con buena disponibilidad forrajera o asegurarse de contar con suplementación de calidad y ofrecerla en cantidad adecuada. Además se sugiere tener en cuenta los pronósticos de inclemencias climáticas (nieve, frío, vientos, lluvias), para anticiparse y lograr un ajuste de los componentes energéticos de la dieta y/o proveer refugio a los animales en tinglados o cobertizo ante la presencia de eventos climáticos severos.

En los animales con sintomatología clínica y dependiendo del avance de la enfermedad se puede intentar el tratamiento, sin embargo es complejo y la eficiencia dependerá del estado de depresión en que se encuentre el animal.

Es recomendable que el manejo de los animales en tratamiento sea supervisado por un médico veterinario.

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“La toxemia de la preñez es muy sencilla de prevenir: buen manejo reproductivo y adecuada alimentación”.
Agustín Martínez, médico veterinario INTA Bariloche
Dato
4
Los brotes de toxemia de la preñez registrados en Río Negro y Neuquén durante los últimos dos años.
2,6%
La mortalidad mínima registrada en las majadas. Puede llegar al 15%.
Se recomienda programar el servicio de las ovejas, para llegar al período del preparto con buena disponibilidad forrajera.
INTA EEA Bariloche

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