¡Qué bajón!

Argentina no pudo con Chile, que fue más efectivo en los penales.

Por Redacción

Copa América

La gloria fue para Chile. Luego de una final para el infarto, que empezó con todo, pero se quedó con el correr de los minutos, el equipo de Sampaoli se coronó campeón de la Copa América. Argentina dejó todo y tuvo chances para ganar el partido en los 90, pero fueron al alargue, después a los penales y ahí el local fue más efectivo. Ganó 4-1 y levantó el trofeo por primera vez en su historia.

El primer tiempo fue puro vértigo. Los dos respetaron sus etilos y en el archivo quedaron esos pronósticos de cambio de planes que se mencionaron en la previa. La Roja defendió con tres y salió a atacar, y Argentina se plantó con su clásico 4-3-3.

Hasta los 10, el local fue superior y arrimó tres veces al arco defendido por Romero. Otamendi despejó defectuoso en dos oportunidades y no le dejó recibir a Sánchez; mientras que Vidal desperdició una volea que fue a parar a las manos de Chiquito.

En la primera a fondo de Argentina, Agüero casi deja mudo al estadio. Recibió un gran pase de Messi y, a punto de definir, Medel cruzó de manera muy oportuna. Fue un aviso, porque a los 20, el Kun ganó de cabeza y salvó Bravo.

En el mejor momento de Argentina, una pálida: se lesionó Di María, luego de una corrida de 50 metros. Además de gastar un cambio muy temprano, el equipo criollo perdió ritmo.

De todos modos, Chile no lo inquietó en el último cuarto de hora e, incluso, la jugada más clara fue de Argentina. Pastore fue hasta el fondo, mandó el centro atrás y Lavezzi le con firmeza, pero al lugar donde estaba parado Bravo.

La historia del complemento fue diferente. De entrada, el equipo de Martino perdió la línea, no encontró la pelota y hasta apeló a alguna pierna fuerte, a tal punto que sufrió dos amonestaciones en un minuto (Rojo y Mascherano).

Claro que la Roja tampoco fue la misma del comienzo y careció de ideas para aprovechar el desconcierto argentino. Valdivia no rindió como en otros partidos, Vidal estuvo muy contenidos y Sánchez-Vargas fueron bien controlados por los defensores argentinos.

A partir de los 25, tanto el Tata como Sampaoli empezaron a buscar soluciones en el banco. Y a ninguno de los dos le tembló la mano porque salieron Agüero y Valdivia. ¿Qué pasó? Nada cambió y las llegadas a los arcos fueron muy aisladas.

Argentina inquietó con un par de pelotas paradas, pero Messi no estuvo fino en la ejecución, mientras que Chile respondió con un par de apariciones de Sánchez, que creció con el correr de los minutos y en medio del bodrio del complemento, fue el mejor delantero de la cancha.

A 10 segundos del final, todos los corazones de paralizaron. Messi encaró, dejó a dos en el camino y pasó a Lavezzi, pero el Pocho no tiró ni centro ni envío al arco y el Pipita Higuaín no la pudo empujar. Fue lo último de los 90 y alargue.

Los primeros 15 adicionales pasaron sin pena ni gloria, aunque con un dato clave: Mascherano se lesionó en el último minuto y encaró el cierre con “una pierna”.

En los últimos 15 no pasó casi nada, fueron a los penales y ahí Chile fue muy superior. Metió todo, fallaron Higuaín y Banega y la Copa se quedó en tierras transandinas. (AN)

AP


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