¿Qué escribirá acerca de sí mismo Bob Dylan?

El 12 de octubre aparecerán las esperadas memorias del gran compositor norteamericano. En su pueblo de



HIBBING/MINNESOTA (EEUU) (dpa) – Para Boniface J. Roflzen, un hombre que peina canas, ha concluido la larga espera de su alumno ahora conocido en todo el mundo. “Estoy contento de haber visto de nuevo a Bob Dylan”, dijo Roflzen, que ya ha cumplido los 81 años. “De repente apareció en nuestra iglesia”, agregó.

Durante días, la visita relámpago del músico ha sido el principal tema de conversación de Hibbing, un pueblo minero del norte del estado norteamericano de Minnesota, donde Dylan fue al colegio.

Aquí conoció a su primer amor, realizó su Bar Mitzvah (la ceremonia de ingreso en la comunidad judía) y creó su primera banda de música.

“Señor Rolfzen”, dijo Dylan, cuando abrazó al anciano profesor ante la atónita mirada de la gente. “Usted me enseñó mucho”, agregó.

Ahora, muchos habitantes de Hibbing esperan que el cantante regrese, pero que sea por una razón bien diferente a la última, cuando acudió al entierro de Myrtle Jurenes, la suegra de su hermano David, el último pariente del músico en la zona de Hibbing.

Cuando hace poco una editorial estadounidense anunció la publicación, el 12 de octubre, de las memorias (siempre aplazadas) del que tal vez sea el más importante letrista de Estados Unidos, Rolfzen fue el primero en acudir a la librería de Hibbing para reservar un ejemplar.

Leroy Hoikkala fue el segundo. También él espera aparecer en al menos una frase en “Chronicles: Volume One”, la autobiografía de Bob Dylan.

Después de todo, Hoikkala es el baterista de Golden Chords, la que fue la primera banda de Dylan. “Fue a Bob a quien se le ocurrió ese nombre”, asegura el ingeniero, de 64 años. “Mi batería era dorada y Bob puso algo con acordes y así llegó a Acordes Dorados”, señaló.

La banda tocaba rock & roll siguiendo el modelo de Little Richard. En 1957, en una actuación en el centro de secundaria, la Hibbing High School, Dylan -según recoge una crónica local- “asustó cuando apartó la banqueta del piano y golpeaba las teclas del piano de pie y electrificó al alumnado”.

Pero no fue eso lo que disgustó durante largo tiempo a muchos de Hibbing. Cuando como joven cantante de folk comenzó en Nueva York, dijo a los reporteros que no tenía patria, un “rolling stone”, que iba de ninguna parte a ningún lugar.

Años más tarde, dijo la estrella que venía de la tierra del hierro en Minnesota y que “estaba orgulloso” de ello. “Al parecer nuestra ciudad sí que significa algo para él”, dijo el pintor y el dueño del restaurante Bob Hocking, quien ha hecho de su pub “Zimmy's” una suerte de templo Dylan.

De la autobiografía de Dylan espera también una explicación sobre lo que realmente para todos ya es conocido: la famosa reunión de ex alumnos de 1969. Entonces, los ex compañeros al parecer le dijeron a Dylan -después de un par de copas- que se podía ir al diablo y que un rico liberal de izquierdas loco como él no tenía nada que hacer en Hibbing.

Después de aquello, Dylan sólo regresó a la localidad una vez, para el funeral de su padre. Estuvo apenas unas horas en Hibbing.

Sin embargo, Bob Hocking y su esposa Linda se encuentran al frente de aquellas personas de Hibbing que se han implicado para que la ciudad honre a Dylan, conocido en todo el mundo. Desde hace años, cuando se acerca la fecha de cumpleaños del músico, el 24 de mayo, organizan los “Dylan Days”.

Si por ellos fuera, habrían convertido en un museo la casa donde el músico (que en la actualidad tiene 63 años) vivió con sus padres. “Al menos una calle podría llevar su nombre”, reclamó Linda. Después de todo, vienen fans de desde Europa hasta Japón para seguir sus huellas”.


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