¿Qué hace Internet con nuestras mentes?

Un experto dice que erosiona la capacidad de pensar en forma autónoma. Controvertido, Nicholas Carr plantea que los mensajes sin pausa de correos, Twitter y Facebook sólo distraen.




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La tercera parte de la población mundial ya es “internauta”. La revolución digital crece veloz.

Uno de sus grandes pensadores, Nicholas Carr, da claves de su existencia en el libro “Superficiales”.

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?

El reconocido experto advierte de que se “está erosionando la capacidad de controlar nuestros pensamientos y de pensar de forma autónoma”.

Así, tan crudo, se lo ha dicho al diario “El País” de España en una entrevista de Bárbara Celis publicada ayer.

El correo electrónico parpadea con un mensaje inquietante: “¿No tenés curiosidad por saber las muchas cosas que te estás perdiendo?” Ocurre cuando uno deja de entrar asiduamente en la red social: es una anomalía; no cumplir con la norma no escrita de ser un voraz consumidor de twitters hace saltar alarmas.

Nicholas Carr se ríe al escuchar la preocupación de la periodista ante la llegada de este insistente mensaje a su buzón de correo.

“Yo no he parado de recibirlos desde el día que suspendí mis cuentas en Facebook y Twitter. No me salí de estas redes sociales porque no me interesen. Al contrario, creo que son muy prácticas, incluso fascinantes, pero precisamente porque su esencia son los micromensajes lanzados sin pausa, su capacidad de distracción es enorme”, Nicholas Carr.

Y esa distracción constante a la que nos somete nuestra existencia digital, y que según Carr es inherente a las nuevas tecnologías, es sobre la que este autor que fue director del Harvard Business Review y que escribe sobre tecnología desde hace casi dos décadas nos alerta en su tercer libro, “Superficiales”.

¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Editorial Taurus).

Cuando Carr (de 52 años) se percató, hace unos años, de que su capacidad de concentración había disminuido, de que leer artículos largos y libros se había convertido en una ardua tarea precisamente para alguien licenciado en Literatura que se había dejado mecer toda su vida por ella, comenzó a preguntarse si la causa no sería precisamente su entrega diaria a las multitareas digitales: pasar muchas horas frente a la computadora, saltando sin cesar de uno a otro programa, de una página de Internet a otra, mientras hablamos por Skype, contestamos a un correo electrónico y ponemos un link en Facebook.

Lejos de la reflexión

Su búsqueda de respuestas le llevó a escribir “Superficiales”... (antes publicó los polémicos “El gran interruptor. El mundo en red, de Edison a Google” y “Las tecnologías de la información”. ¿Son realmente una ventaja competitiva?), “una oda al tipo de pensamiento que encarna el libro y una llamada de atención respecto a lo que está en juego: el pensamiento lineal, profundo, que incita al pensamiento creativo y que no necesariamente tiene un fin utilitario. La multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información pero menos capaces para profundizar en esa información y al hacerlo no solo nos deshumanizan un poco sino que nos uniformizan”.

Apoyándose en múltiples estudios científicos que avalan su teoría y remontándose a la célebre frase de Marshall McLuhan “el medio es el mensaje”, Carr ahonda en cómo las tecnologías han ido transformando las formas de pensamiento de la sociedad: la creación de la cartografía, del reloj y la más definitiva, la imprenta.

Ahora, más de quinientos años después, le ha llegado el turno al efecto Internet.

Pero Carr no defiende el conservadurismo cultural.

Él mismo es un usuario compulsivo de la web y prueba de ello es que no puede evitar despertar a su ordenador durante una breve pausa en la entrevista.

Para Carr nos estamos volviendo más eficientes para procesar más información pero también menos profundos.

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