¿Qué le está pasando a Messi?
La Pulga muestra en Rusia su peor versión durante los mundiales. ¿Qué motivos hay detrás?
Cada Mundial de Messi se caracterizó por algo diferente. En 2006 maravilló a todos, pero Pekerman lo dejó en el banco en el partido decisivo. En 2010 la rompió toda, pero no logró anotar ni un tanto. En 2014 fue clave en la primera fase con cuatro goles y la rompió después, pero la ilusión se truncó en tiempo extra en aquella dolorosa final. ¿Y en 2018, qué?
En principio, fue el Mundial de la desazón. Como nunca antes, a Messi se lo nota triste, caído, sin energías. Ni siquiera esos minutos de bronca tras una falta de Strinic sirvieron para que la Pulga saque adelante esa versión “killer”, que deja en ridículo a sus rivales y que tanto contagia a sus compañeros.
¿Qué le pasa? Porque no es ninguna novedad que los demás jugadores no lo acompañan. Eso pasa hace años, y sin embargo Lionel siempre sacó a flote a la tropilla Albiceleste. No es la primera vez que el 10 recibe una pelota en tres cuartos de cancha y los compañeros esperan parados, como si no fuera necesario darle una mano. Entonces, si bien la falta de acompañamiento pesa, no es el motivo principal.
¿Y qué es, entonces? Caer en las versiones de una pelea con Antonella sería ceder ante rumores malintencionados, que poco tienen que ver con lo que ocurre en la cancha. Pero si no es eso, y no son los compañeros, no se entiende cuál es el motivo que arrastra a la Pulga a la versión más terrenal que se le recuerde.
Incluso en su peor versión, este Lio es fundamental. Las pocas veces que se asoció o que buscó desequilibrar generó preocupación, pero nunca tuvo un socio acorde a su nivel. Entre los dos partidos, el de ayer fue el más preocupante, porque casi no le llegaron pelotas y tuvo que bajar mucho para conseguirla. Ya desde el himno, la postura del 10 generó una notable preocupación en la gente.
Aún hay chances. Queda un partido ante Nigeria, y en gran parte Argentina dependerá del resultado de hoy entre los africanos e Islandia. Quizás esa última chance sea la necesaria para que Lionel se despierte y demuestre que este todavía puede ser su Mundial, ese Mundial que hace tanto sueña y que tan cerca estuvo en aquella cita en Brasil 2014.
Por lo pronto, hasta ahora más que certezas hay una gran duda: ¿qué te está pasando, Lio?.
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