¡Qué lindo volver a verte, Payasito!

La multitud que copó el Monumental recordará por siempre la tarde de ayer. En la semana de la histórica victoria ante Cruzeiro, el 2-0 ante Central llegó con un bonus track muy especial: volvió Pablo Aimar. Después de 15 años, el Payasito ingresó a los 29 del segundo tiempo y el estadio “se movió”.

“Es difícil dejar de jugar porque extrañás esa mezcla de sensaciones”, largó el cordobés, quien, tras someterse a dos intervenciones quirúrgicas, retornó a su primer amor.

En una de las primeras pelotas que tocó, tiró un caño y más tarde armó una pared con Teo Gutiérrez. Otra vez, el Monumental se vino abajo.

Otro de los motivos de enorme satisfacción para quien fue mundialista con el seleccionado consistió en que sus hijos por fin lo vieron jugar en la Argentina y con ese ambiente tan pasional.

“Están, les habrá parecido rarísimo porque en las canchas que me vieron ellos no se vive así el fútbol”, cerró el Payasito, quien se dio el gran gusto de la tarde y lo disfrutó como cada hincha que se acomodó en la tribuna. Sin dudas, una vuelta que conmueve.


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