“Que no haya otro David”, pidió la abuela

Viviana reclamó que “se sepa la verdad” y que el homicida sea condenado.



BARILOCHE

BARILOCHE (AB).- Una foto de David sonriente, junto a su hermana, es uno de los recuerdos que atesora su abuela, Viviana Millalonco. Un rosario bendecido rodea la fotografía, que destaca en el modular del comedor. “Esa foto se la tomé en el shopping, en una salida. David tenía ocho años y su hermanita, nueve”, recordó la abuela, que este año sufrió dos golpes terribles. Primero falleció su esposo por una enfermedad y hace un mes asesinaron a su nieto.

Viviana había regresado de trabajar cuando recibió a “Río Negro” en su casa del barrio Eva Perón. Durante la entrevista recordó parte de la historia de David. También el último diálogo que mantuvo con su nieto antes de que lo mataran. “Yo me daba cuenta cuando él me quería pedir plata para comprar un helado, le di 20 pesos y lo abracé: ‘cuidate, hijo, porque tengo miedo que te pase algo. Mi flaquito, yo te amo hijo, te quiero mucho. Si te llega a pasar algo yo me muero de tristeza”, contó la mujer. Su relato se ahogó por las lágrimas.

Viviana todavía no entiende por qué hubo tanta saña con el chico de 13 años. David Oyarzo recibió un proyectil de grueso calibre que impactó en su espalda. El chico quedó tirado en un sendero que conduce a la cantera municipal, en cercanías de la casa de su abuela, que se enteró la tarde del 7 de noviembre pasado cuando regresó de su trabajo.

Por el hecho está imputado y detenido José Evaristo Chávez Aguilar, de 23 años. Esta semana es probable que se resuelva su situación procesal. “Queremos que paguen lo que hicieron y que no haya otro David”, afirmó la abuela. “Queremos que se sepa la verdad”.

Aseguró que hizo todo lo posible para ayudar a su nieto. “Nunca estuvo solo”, afirmó. Lamentó que hayan autorizado el retorno de David y su hermana a un centro Caina de Bariloche. No sabe quién dio la orden.

Recordó que justo esos días tuvo que viajar a Roca por la enfermedad de su esposo. “Me fui preocupada porque tenía el pálpito de que se iban a escapar porque los conozco. Tenían amistades que no son buenas. Lo que menos queríamos era que se junten con ellos”, señaló la abuela.

“No sabemos qué es lo que pasó, por qué después se los entregaron a mi hija, que no tenía un lugar donde estar con los chicos”, planteó. “Lamentablemente hubo un error muy grande”, opinó.

Recordó que David y su hermana crecieron en los Caina. David tenía 4 años y su hermana 5, cuando ingresaron por primera vez a esa institución. Su padre había fallecido y su madre estaba enferma por su adicción a las drogas. Viviana viene luchando desde hace años por recuperar a su hija y madre de David.

Los chicos estuvieron en los Caina de esta ciudad, de Sierra Grande, de Roca, en Viedma y en marzo volvieron a Bariloche. “Ellos nunca se separaron”, afirmó Viviana. Hoy, la hermana de David está alojada en una institución de Buenos Aires.

Dijo que los chicos estaban ilusionados con tener una casita donde vivir con su madre. Viviana recordó que Acción Social de la provincia le dio dinero a su hija para comprar los materiales y hasta tenían el lote donde se edificaría la vivienda. Pero les usurparon el terreno.

“Con el tiempo me los pasaron para traerlos acá a mi casa, siempre con permiso”, contó. Dijo que se los entregaron a prueba. “Estaba contenta -relató Viviana-. Iba todo bien; de repente, la psicóloga me preguntó si no jugaban con chicos. Le dije que no tenían amigos, que me daba miedo. Me dijo que los tenía que dejar salir y que tengan amigos; y fue la perdición”.

David cayó víctima de las adicciones. En el barrio el flagelo de la droga está instalado hace años. Vecinos dicen que venden droga en esa zona de Bariloche, pero nadie denuncia nada porque tienen miedo.

Recordó que el imputado siempre estaba con su nieto, que soñaba con ser boxeador. “Para David era su amigo”, sostuvo. “No entendemos nada. No sabemos qué pasó o qué vio él o qué reclamó. Sólo ellos saben porqué lo mataron”, señaló.

JORGE VILLALOBOS

jvillalobos@rionegro.com.ar


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