“¿Qué te pasa, Cinco Saltos mío?”

Quiero tristemente compartir con todos ustedes el sentimiento que hoy estalló en mí. Hace rato que lo vengo incubando, pero por no generar polémica ni discusiones no lo quería compartir. Quiero decir (antes de que lean esta reflexión) que es un pensamiento puramente mío y que no va dirigido a ningún sector de la población de Cinco Saltos sino a todos aquellos que se sienten tan inseguros como yo, a aquellos que aman a nuestro “pueblo” como yo lo amo, a los que quieren verlo mejor y hoy al mirarlo sienten indignación por las cosas que suceden. Mi querido Cinco Saltos: El 2 a la tarde me fui a trabajar a mi negocio ubicado en una de tus calles (en San Martín y Nueve de Julio). Eran alrededor de las 19 cuando recibí una noticia que me indignó: un comerciante de nuestra localidad, colega y ejemplo para muchos de los que nos dedicamos al trabajo independiente, había sido asesinado a sangre fría en Lago Pellegrini tras ser asaltado. No tengo relación alguna con él ni con su familia pero sé, como muchos de tus habitantes, que hace años que se dedicaba al comercio. No tengo palabras para explicarte la sensación que hasta este momento corre por mis venas… es un frío terrible sólo de pensar en esa familia que seguramente lo estaría esperando. No es cualquier cosa, no es algo que tenga precio alguno… ¡es una vida que se va!, y eso no es negociable a ningún costo. No creo que exista condena alguna que cubra ese daño. Fue entonces que recordé que hace menos de ocho meses sucedió el homicidio de Héctor Parlanti, hace unas semanas asaltaron un Rapipago y como éstos muchísimos casos más. En lo que va del año son innumerables los casos de inseguridad que ocurren, y cada vez más graves. Antes me parecía que esto sólo ocurría en las noticias y sin embargo el año pasado me tocó vivir tres robos en carne propia. Mi pregunta es: ¿qué te pasa, Cinco Saltos mío? Vidrieras rotas a tiros, asaltos a mano armada, golpes, ¡gente muerta! Y lo más importante es que ninguno de nosotros está exento… como ya nos pasó a algunos mañana le puede pasar a cualquiera, a un familiar, a un amigo, a un vecino, a un conocido e incluso a nosotros mismos. Como si esto fuera poco, las personas encargadas de nuestra seguridad nos recomiendan que nos encerremos con llave. Yo me pregunto: ¿somos nosotros los que tenemos que estar encerrados, vivir bajo llave, dependiendo de un mensaje de texto o de un llamado para avisar que estamos bien o que llegamos a destino? Hasta donde yo tengo entendido, son los delincuentes los que deberían estar tras las rejas, con salidas transitorias y llamados a la familia… ¿o me equivoco? La verdad, no entiendo. Lo que más pena me da es que nos conocemos casi todos, por lo menos de vista, y con esto no quiero decir, mi querido pueblo, que sea tu misma gente la que ataque, porque no soy quién para echar culpas… pero de algo sí siento que tanto yo como tu gente es culpable: de hacer oídos sordos. No puede ser que al de enfrente lo asesinen y nosotros no hagamos nada… y me incluyo. Me duele porque, si vivo y sigo viviendo aquí es porque una de las cosas que más me gustan de vos es tu gente, porque desde que nací hasta el día de hoy siempre que necesité una mano la gente me la dio… y espero que esta vez también esté conmigo. Les pido a todos los vecinos que hagamos algo… ¡esto no puede seguir así! Recapacitemos, vivimos en democracia y nuestras autoridades antes que todo tienen que responder a nuestras necesidades porque para eso están. Pensemos que un día fue Parlanti, que hoy fue el comerciante y que mañana podemos ser nosotros. No podemos esperar que esto suceda, no podemos ir con miedo a trabajar, no podemos circular con miedo. Belén Pivotto DNI 35.596.464 Cinco Saltos


Quiero tristemente compartir con todos ustedes el sentimiento que hoy estalló en mí. Hace rato que lo vengo incubando, pero por no generar polémica ni discusiones no lo quería compartir. Quiero decir (antes de que lean esta reflexión) que es un pensamiento puramente mío y que no va dirigido a ningún sector de la población de Cinco Saltos sino a todos aquellos que se sienten tan inseguros como yo, a aquellos que aman a nuestro “pueblo” como yo lo amo, a los que quieren verlo mejor y hoy al mirarlo sienten indignación por las cosas que suceden. Mi querido Cinco Saltos: El 2 a la tarde me fui a trabajar a mi negocio ubicado en una de tus calles (en San Martín y Nueve de Julio). Eran alrededor de las 19 cuando recibí una noticia que me indignó: un comerciante de nuestra localidad, colega y ejemplo para muchos de los que nos dedicamos al trabajo independiente, había sido asesinado a sangre fría en Lago Pellegrini tras ser asaltado. No tengo relación alguna con él ni con su familia pero sé, como muchos de tus habitantes, que hace años que se dedicaba al comercio. No tengo palabras para explicarte la sensación que hasta este momento corre por mis venas… es un frío terrible sólo de pensar en esa familia que seguramente lo estaría esperando. No es cualquier cosa, no es algo que tenga precio alguno... ¡es una vida que se va!, y eso no es negociable a ningún costo. No creo que exista condena alguna que cubra ese daño. Fue entonces que recordé que hace menos de ocho meses sucedió el homicidio de Héctor Parlanti, hace unas semanas asaltaron un Rapipago y como éstos muchísimos casos más. En lo que va del año son innumerables los casos de inseguridad que ocurren, y cada vez más graves. Antes me parecía que esto sólo ocurría en las noticias y sin embargo el año pasado me tocó vivir tres robos en carne propia. Mi pregunta es: ¿qué te pasa, Cinco Saltos mío? Vidrieras rotas a tiros, asaltos a mano armada, golpes, ¡gente muerta! Y lo más importante es que ninguno de nosotros está exento... como ya nos pasó a algunos mañana le puede pasar a cualquiera, a un familiar, a un amigo, a un vecino, a un conocido e incluso a nosotros mismos. Como si esto fuera poco, las personas encargadas de nuestra seguridad nos recomiendan que nos encerremos con llave. Yo me pregunto: ¿somos nosotros los que tenemos que estar encerrados, vivir bajo llave, dependiendo de un mensaje de texto o de un llamado para avisar que estamos bien o que llegamos a destino? Hasta donde yo tengo entendido, son los delincuentes los que deberían estar tras las rejas, con salidas transitorias y llamados a la familia… ¿o me equivoco? La verdad, no entiendo. Lo que más pena me da es que nos conocemos casi todos, por lo menos de vista, y con esto no quiero decir, mi querido pueblo, que sea tu misma gente la que ataque, porque no soy quién para echar culpas… pero de algo sí siento que tanto yo como tu gente es culpable: de hacer oídos sordos. No puede ser que al de enfrente lo asesinen y nosotros no hagamos nada... y me incluyo. Me duele porque, si vivo y sigo viviendo aquí es porque una de las cosas que más me gustan de vos es tu gente, porque desde que nací hasta el día de hoy siempre que necesité una mano la gente me la dio… y espero que esta vez también esté conmigo. Les pido a todos los vecinos que hagamos algo... ¡esto no puede seguir así! Recapacitemos, vivimos en democracia y nuestras autoridades antes que todo tienen que responder a nuestras necesidades porque para eso están. Pensemos que un día fue Parlanti, que hoy fue el comerciante y que mañana podemos ser nosotros. No podemos esperar que esto suceda, no podemos ir con miedo a trabajar, no podemos circular con miedo. Belén Pivotto DNI 35.596.464 Cinco Saltos

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