Quillén, belleza agreste y buen pique asegurado

A unas pocas horas de viaje desde Zapala los amantes de la pesca tienen al alcance de la mano uno de los tantos paraísos naturales que ofrece la cordillerana neuquina. El lago Quillén y el río del mismo nombre brindan al pescador una combinación inigualable de buen pique, sumado a un paisaje de singular belleza. En las cristalinas aguas del lugar se pueden hallar truchas marrones, percas y arco iris, entre las especies más conocidas. Para llegar al Quillén hay que salir desde Zapala por la Ruta Nacional 40 y luego tomar la Ruta Provincial 46. En el camino se atravesará el Parque Nacional Laguna Blanca, en donde también se puede despuntar el vicio de la pesca, y la denominada bajada del Rahue, otro sitio que vale la pena conocer. Una vez en Quillén hay algunos datos que conviene tener en cuenta. Durante la temporada de verano funciona allí un camping organizado administrado por una comunidad mapuche. El sitio de acampe está justo enfrente de donde nace el río Quillén y es bastante amplio como para recibir a un buen número de visitantes. Unos kilómetros más adelante está el camping del Hui Hui, que no cuenta con servicios. Además de ser un lugar agreste, el camino para llegar hasta él es de difícil acceso para vehículos convencionales. Para los amantes de la pesca, algunos puntos a recordar: • En el río Quillén sólo está autorizada la pesca con mosca y es obligatoria la devolución de los salmónidos. El límite diario de extracción es de dos percas. • En el lago el límite de extracción es de dos salmónidos durante la temporada. Además, está prohibido desembarcar en el extremo occidental.

centro neuquino


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