Razones y emociones

LA SEMANA EN BARILOCHE

Convencidos o no, los concejales quedaron obligados a reflotar el reclamo ante la provincia para recuperar la tutela municipal sobre el poder concedente eléctrico. Es prematuro pronosticar cuál será el énfasis y la determinación de esas acciones, pero no hay razones para sospechar que se esté gestando alguna cruzada épica.

El tema retornó a la agenda política en forma impensada -luego de una hibernación de casi cinco años- por iniciativa de la Cooperativa Eléctrica, que tiene a su cargo la prestación en Bariloche por contrato provincial y hasta 2027.

Primero por nota y luego con una exhortación “in voce” en la comisión legislativa, el presidente de la CEB recordó a los ediles que la Carta Orgánica Municipal les manda encarar ese reclamo y sostenerlo “hasta su concreción”.

Aclaró que la CEB no persigue ningún interés económico al desempolvar aquel artículo de la Carta Orgánica y agitó a modo de zanahoria los 4 millones de pesos que hoy paga de canon a la provincia y que pasarían al municipio. Imaginó que el traspaso del poder concedente demandará un proceso parecido al que desembocó en la municipalización del cerro Catedral.

Algunos concejales se mostraron receptivos y admitieron que “algo hay que hacer”. Otros confesaron cierta desconfianza por el embate de la Cooperativa.

Todos perciben que es un tema difícil de escindir de los laberintos políticos y cualquier jugada influirá en la relación del municipio con la provincia, jaqueada en estos días por un amplio abanico de conflictos potenciales, y no tanto.

Desde la CEB saben que, más allá de la manda de la Carta Orgánica, la recuperación de la potestad sobre la concesión eléctrica (que fue municipal hasta 1996) es una reivindicación a prueba de indiferencias. Una especie de pequeña causa Malvinas local, que atraviesa a todos los partidos políticos. Así funcionó en la convención constituyente de 2006 que incluyó aquella cláusula entre las “disposiciones complementarias” de la COM.

Conviene de paso revisar la historia más reciente y recordar que en 2009 desde el Concejo se formó una comisión para gestionar la recuperación del poder concedente y que la CEB primero se inclinó a participar pero luego la boicoteó abiertamente. Le preocupaba más extender su contrato por la provincia, que terminaba en febrero de 2012. Su prioridad fue asegurarse otros 15 años, que el entonces gobernador Miguel Saiz firmó luego de obtener una comunicación del Concejo barilochense donde se lo pedían expresamente. El entonces concejal Hugo Cejas (SUR) y el bloque del Frente Grande votaron en contra.

El presidente de la CEB era Omar Goye, quien explicó en aquel momento que la extensión del contrato le aseguraba a la empresa un horizonte de “optimismo, previsibilidad y seguridad jurídica”. El poder concedente era lo de menos. Lo que obsesionaba a la CEB era refinanciar su abultado pasivo y conseguir créditos para financiar nuevas inversiones.

Desde entonces la bandera localista estaba bien guardada. Hasta que el actual presidente, Rodolfo Rodrigo, decidió enarbolarla una vez más.

Entre las preguntas sin respuesta resalta una: ¿cuando Goye accedió en 2011 a la intendencia municipal (y la ejerció durante 13 meses) nunca pensó en promover la recuperación del poder concedente? Bueno es señalar que proviene de la poderosa Lista Roja de la CEB y compartió conducción durante años con Rodrigo y muchos de los actuales consejeros.

Para que la “causa” avance de verdad, lo más importante no será invocar a la historia. Tampoco a la letra de una Carta Orgánica que permanece incumplida en otra vastísima gama de asuntos. Habrá que demostrar sin asomo de duda en qué beneficios traería al usuario común que la concesión eléctrica cambie de manos y pase a ser regulada desde el Centro Cívico.

* dmarzal@rionegro.com.ar

Daniel Marzal


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