Reacomodamientos 02-11-03





Un paneo sobre los sectores de la oposición muestra que los reacomodamientos surgidos de las elecciones de setiembre pasado y del cambio impuesto a la política nacional por el presidente Kirchner, están en plena ebullición.

El hecho de que el menemismo se haya excluido jugando en abierta alianza con el MPN hace que en el justicialismo la puja esté centrada ahora en dilucidar quién encarnará al kirchnerismo y será capaz de acumular la fuerza necesaria para lanzarse con éxito a la gobernación en el 2007.

Por fuera del PJ, esa puja incluye al Frente Grande y a otras expresiones que se consideran parte del campo progresista, como la CTA, el ARI, el MUN, Patria Libre y algunas organizaciones sociales, que en mayor o menor medida se identifican con los cambios introducidos por Kirchner y adhieren en términos generales a la propuesta de construir una fuerza transversal.

En el plano provincial la mayor coincidencia de estos sectores es en la necesidad de desplazar al sobischismo, al que consideran la versión local del modelo conservador y sin escrúpulos introducido por Carlos Menem. La mayor dificultad para que sigan juntos puede estribar, empero, en el rumbo que termine por adoptar el gobierno nacional.

La rápida decisión tomada por Romero, al depurar las filas partidarias de menemistas, así como su veloz transformación en abanderado de la causa presidencial, dan cuenta de su intención de conservar el liderazgo partidario y disputar la presidencia del bloque del PJ en la Legislatura provincial.

Si bien Romero proviene de las filas opuestas al presidente, su capacidad para reciclarse es bien conocida y cuenta para ello con su antigua relación con Juan Carlos Mazzón, un hombre que sobrevivió al menemismo y al duhaldismo para permanecer en uno de los despachos contiguos al de Kirchner.

Romero pidió la renuncia de Gallia a la presidencia del partido y no es imposible que el ex intendente de Plottier, acosado por una investigación judicial y desgastado por su desafortunada candidatura, estime oportuno dar un paso al costado para dedicarse en forma exclusiva a rol de senador.

Duzdevich, a su turno, se siente habilitado para reclamar su espacio, entre otras cosas, porque puso la cara para recibir los cachetazos en nombre del Partido Justicialista cuando se produjo el insólito mutis de Gallia.

En el otro extremo del PJ que se recicla está el de los «kirchneristas puros», que encarna en la provincia Oscar Parrilli. El secretario general de la Presidencia abraza la teoría del «partido transversal» -PJ y otras fuerzas progresistas- para conformar un frente que, con él como candidato, le arrebate el poder al MPN. En esta sintonía se inscribe la cumbre de intendentes no-emepenistas -Panessi, Podestá, Paine, Carro- realizada el fin de semana pasado en San Martín, a la que asistieron también dirigentes del PJ, el Frente Grande, el MUN y hasta el radicalismo. Aunque éste puede ser un buen punto de partida, la propuesta de Parrilli acaso resulte un tanto prematura. Los intendentes son demasiado dependientes del gobierno provincial como para iniciar sus respectivas gestiones enfrentados a Sobisch.

Tanta premura por diseñar un frente opositor a cuatro años de las elecciones contrasta además con la prescindencia adoptada por algunos dirigentes, entre ellos el propio Parrilli, en el último proceso electoral, cuando no fueron capaces de deponer diferencias para enfrentar al MPN.

Quien se cuidó muy bien de responder al convite de Parrilli fue Quiroga. «Una reunión así también la podría convocar yo», dijo el intendente, dejando ver que no considera que sea el momento oportuno para enfrentar a Sobisch y que cuando decida pasar a la oposición será él quien intente liderarla.

Aunque ya anunció que quiere ser gobernador, Quiroga transita una política de cohabitación con Sobisch que le resulta vital para avanzar en su estrategia de acumulación basada en obra pública y pragmatismo político.

Lo más probable es que Quiroga no saque los pies del plato hasta bien avanzado el próximo período -en su entorno se habla de no menos de un año y medio-, cuando estime que puede hacer una maroma tan exitosa como el adelanto de las elecciones municipales que le franqueó la reelección.

Un sector opositor que promete pasar rápidamente a la ofensiva es el que integran los gremios estatales. La CTA tiene decidido lanzar en Neuquén, hacia mediados de este mes, la punta de lanza de su «Movimiento Político y Social», una iniciativa surgida del Congreso de Mar del Plata.

No se trata de un frente porque no estará integrado por distintas fuerzas políticas o gremiales, pero sí de una iniciativa pluralista para el «campo popular», porque podrán sumarse todos los interesados en construir una fuerza amplia, independientemente de los grupos en los que militen. En la CTA están persuadidos de que se agotó el «modelo de acumulación partidaria» y apuntan a una organización territorial -arrancarán con presencia en varias localidades- basada en las asambleas.

El sector descuenta que el gobierno lanzará en el 2004 una ofensiva para achicar el Estado y en ese contexto considera que el MPyS será una herramienta clave de resistencia.

Donde pueden suscitar aprensión los arrestos de la CTA es entre las fuerzas de su mismo espacio político, que podrían ver en el MPyS un intento de socavar sus propias bases.

Héctor Mauriño

vasco@rionegro.com.ar


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