Real Madrid, dueño absoluto del planeta fútbol

Por segundo año consecutivo, el Real se consagró campeón del mundo. En Emiratos Árabes Unidos, superó 1-0 a Gremio y sigue sin perder una final internacional desde aquella Intercontinental del 2000 ante Boca. 2017, otro año completamente de blanco.



¿Quién le pone un freno a este Real Madrid? ¿Existe, hoy por hoy, rival para un club que hace al menos dos años domina el fútbol mundial en todas sus facetas?

Al menos ayer, no hubo rival. Gremio se presentó en la final del Mundial de Clubes con la ilusión de cortar la sequía sudamericana que se estira desde aquel triunfo de Corinthians ante Chelsea en 2012, pero no pudo hacer demasiado en la cancha.

El triunfo por 1-0 de los Merengues, dirigidos por Zinedine Zidane, pareció quedar corto. Y si no se notó una diferencia “enorme” en cancha, en parte fue porque el Real manejó los tiempos del choque desde que comenzó hasta que finalizó.

Apenas había comenzado el partido cuando Geromel raspó a CR7 desde atrás y le dejó la firma de los tapones en el gemelo. Mala decisión: el portugués se enojó, y enojado suele convertirse en un jugador imparable.

En esa misma falta quedó claro el planteo que haría Gremio, complicado en parte por la ausencia de Arthur, su mejor jugador: a raspar, a morder en el medio y a ver si queda alguna chance en la zona de fuego. Y así intentó llevarlo a cabo, aunque la intensidad fue disminuyendo a medida que el Real tocaba con calma por toda la cancha.

Fue en este contexto donde Luka Modric se erigió como la gran figura del partido. De hecho, terminó llevándose el Balón de Oro del Mundial de Clubes, un logro merecido para un pie tan refinado. El croata se deslizó por toda la cancha, siempre armando juego y mostrándose también como opción de pase.

La única “complicación” (si es que se le puede llamar así) del Madrid fue plasmar la enorme ventaja que llevaba en el juego al marcador. No pudo en la primera parte, en parte por ineficacia y en parte también por el buen nivel del arquero Marcelo Grohe, el más destacado de Gremio.

Sin embargo, los de Zidane fueron lo suficientemente inteligentes como para no desesperarse con el correr de los minutos. Y fue así que, sobre los 8 minutos de la segunda parte, tuvieron su recompensa.

Fue desde un tiro libre, esa misma vía por la que Cristiano no marcaba hace 11 meses. El luso ejecutó un remate a media altura, que pasó por el medio de la barrera de Gremio (se abrió en el momento justo) y se clavó contra el palo derecho de Grohe.

De allí en más, no hubo historia. Real Madrid puso el 2-0 con otro gol de CR7, esta vez de volea, pero el línea lo anuló por un offside inexistente.

Hubo polémicas, aunque fueron pocas. Además de ese gol, una falta de Sergio Ramos que podría haber sido penal para Gremio. Sin embargo, basar el triunfo del Madrid en esto sería ridículo.

Así, el Real volvió a demostrar que, por lejos, es el mejor equipo del mundo en la actualidad.


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