Reconocida por su coraje



La ex primera dama estadounidense Hillary Clinton se ha ganado una merecida fama de enfrentar los desafíos con coraje, pero su apuesta por convertirse en la primera mujer presidente en EE. UU. podría revelarse como el combate más duro de su vida.

"Estoy en la carrera. Y estoy para ganar", sentenció en un anuncio, publicado en la prensa y en un video en el que la candidata expone sus ambiciones. El anuncio pone fin a seis años de un ingenioso vals, durante el cual Clinton, de 59 años de edad, senadora por Nueva York, ha cortejado a sus partidarios para surgir como una fuerte favorita para la candidatura presidencial demócrata.

Nacida en una familia de protestantes en octubre de 1947 en Chicago, Illinois, y abogada formada en la prestigiosa Universidad de Yale, Clinton recordó ayer a los estadounidenses aquella advertencia que lanzó en 1992 de que no era "la clase de mujer que se queda en casa horneando galletas".

Uno tras otro, Clinton ha logrado sortear diversos escándalos, como el denominado Travelgate, en el que fue acusada de exceder su autoridad al despedir un empleado de la oficina de viajes de la Casa Blanca. Después le tocó sortear lo que fue el más embarazoso, protagonizado por la entonces pasante de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky y el propio presidente. Clinton se apresuró a defender a su esposo y declararlo víctima "de vasta conspiración de la derecha", después quedó devastada por la confesión de Bill Clinton. Clinton fue electa senadora de Nueva York en el 2000, curul que mantuvo en las elecciones del 2006. En esos seis años, se ganó fama de tener la capacidad para trabajar con políticos de ambos partidos. Su estrategia fue convertirse en una "respetada senadora" y no sólo una "celebridad en el Senado", consideró Thomas Mann, académico del Instituto Brookings de Washington. (AFP)


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Reconocida por su coraje