Recrudece el temor por las fugas radiactivas

No terminan de controlar la central de Fukushima.





TOKIO / BERLÍN / VIENA.- Pese a que trabaja 24 horas para impedir un accidente nuclear mayúsculo, el gobierno de Japón no consigue controlar la situación en Fukushima, donde la presencia de agua radiactiva frenó ayer los esfuerzos, mientras la cifra de muertos por el terremoto y el tsunami superó las 10.000 personas. Según un informe difundido ayer por Greenpeace en Alemania, el accidente en la central nuclear japonesa de Fukushima ya liberó una cantidad tal de radiactividad que debería ser clasificado como nivel 7 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), el mismo de Chernobyl. El gobierno japonés está haciendo todo lo que está en su mano para enfrentar la crisis, dijo ayer el primer ministro, Naoto Kan, en una rueda de prensa en Tokio, después de que la situación se agravara en la central de Fukushima I. El panorama actual sigue siendo “muy grave”, añadió. “No estamos aún en una posición en la que podamos ser optimistas”. La situación es especialmente dramática en los reactores 1, 2 y 3. Ya el jueves el agua altamente radiactiva causó heridas a tres trabajadores. Ayer obligó a interrumpir los trabajos de reparación en los reactores 1 y 2, informaron las agencias de noticias Kyodo y Jiji Press. Al igual que el día anterior, el líquido se encontró en la sala de turbinas. Los técnicos tuvieron que retirarse ante la alta contaminación. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena, consideró que hacen falta muchos preparativos antes de que los ingenieros puedan investigar y, eventualmente, sellar las fugas. El portavoz de seguridad del OIEA, Denis Flory, señaló que aún deben tomarse algunas medidas antes de que los ingenieros en Fukushima puedan investigar si realmente hay fugas. En principio, los reactores deben seguir enfriándose, para poder crear primero un entorno en el que las personas puedan trabajar dentro del reactor y así valorar los daños. Se presume que se está fugando radiactividad de los contenedores de los reactores 1, 2 y 3. La composición de los isótopos radiactivos hace suponer que la radiactividad con bastante probabilidad proviene de los reactores mismos y no de las piscinas de enfriamiento, dijeron los portavoces. El agua radiactiva del bloque 1 de la planta atómica contiene altas cantidades de cesio-137, el mismo elemento que contaminó en grandes cantidades el medio ambiente tras la catástrofe en el reactor de Chernobyl hace casi 25 años. La Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial (NISA) japonesa publicó un análisis del agua, en el que se detectaron ocho sustancias radiactivas. La que más se halló fue el cesio-137, con 1,8 millones de becquerel. A diferencia del yodo radiactivo, el cesio-137 tiene una vida media radiactiva relativamente larga de 30,2 años. Surge de la fisión nuclear en las plantas atómicas. El agua analizada del bloque 1 contiene además los isótopos 134 y 136 de cesio, así como yodo-131. La operadora de la central, Tepco, anunció que el agua contaminada será retirada lo antes posible, para poder proseguir con los trabajos de reparación del sistema de refrigeración del reactor. Empleados, bomberos o soldados que trabajan en el reactor deben ser tratados si se ven expuestos a una radiación superior a los 250 milisievert. El gobierno elevó el valor límite dada la situación de crisis. (DPA/AFP)

En la central de Fukushima están preocupados por el agua contaminada, que ya afectó a tres operarios el jueves.


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