Recuperando la dimensión latinoamericana del proceso de independencia

Redacción

Por Redacción

No caben dudas de que la nueva historiografía argentina ha realizado sustanciales aportes a la idea, firmemente instalada por la denominada “historia liberal”, respecto de la preexistencia de una Nación argentina al momento de producirse la revolución de mayo de 1810.

Hoy se sabe que este proceso, por demás complejo, no estaba en lo absoluto resuelto en ese momento, razón por la cual la declaración de independencia sólo se logra seis años después, mientras se frustran sistemáticamente los intentos por concretar la organización de un Estado nacional en la primera mitad del siglo XIX.

No obstante, la interpretación del proceso independentista ha resultado en algunos casos empobrecida por una versión exageradamente localista, sin referencias contextuales al conjunto americano. Y es en ese sentido que el bicentenario de la independencia nos permite recuperar una problemática que, especialmente en la actualidad, donde los países latinoamericanos parecen dirigirse a un visible retroceso en las formas de integración logradas, se vuelve especialmente significativa.

Cabe recordar que los americanos residentes en la península habían comenzado tempranamente a trabajar a favor de la independencia de la metrópoli con un criterio continental.

Allí se destaca la gestión del caraqueño Francisco de Miranda y la Creación de la “Sociedad de Caballeros Racionales”, filial gaditana de la Gran Reunión Americana, de extracción masónica, donde militaron un número importante de oficiales americanos integrados al Ejército Real español, como es el caso de Carlos María de Alvear, el chileno Bernardo O’Higgins, los venezolanos Andrés Bello y Simón Bolívar, el colombiano Antonio Mariño y el rioplatense José de San Martín, entre otros.

Febriles años de reuniones en Cádiz derivaron en el arribo de San Martín, Alvear y otros miembros del grupo a Buenos Aires en 1812. La creación de la llamada Logia Lautaro y su comunidad de intereses con los seguidores de Monteagudo en la Sociedad Patriótica, culminaron con los acontecimientos que aceleraron el proceso independentista en el Río de la Plata, especialmente visible en las medidas que durante el primer año de su constitución tomara la Asamblea del año XIII.

Pese al fracaso de sus objetivos de declarar la independencia en el marco de la unidad latinoamericana, interrumpidos por el retorno de Fernando VII al trono español, el plan continental prosiguió, tal y como lo demuestra el Acta de Declaración de Independencia de las “Provincias Unidas de Sudamérica” firmada en Tucumán en 1816 y las posteriores campañas de liberación emprendidas por San Martín y Bolívar.

Es más, podría argumentarse que sólo esta dimensión continental permitió sostener los procesos de independencia cuando las situaciones de los distintos gobiernos revolucionarios se habían tornado especialmente adversas luego de la derrota de Napoleón y el retorno de las monarquías absolutas.

(*) Dra. en Historia, profesora en la Facultad de Humanidades de la UNC, investigadora de Conicet

Susana Bandieri*

Especial para “Río Negro”


Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora