Regás y una perturbadora novela

"La canción de Dorotea", novela de Rosa Regás ganadora del Premio Planeta 2001, plantea el tema de la identidad a través de la historia de dos mujeres muy diferentes.



El tema de la identidad se enseñorea en la última novela de Rosa Regás, desde la historia de dos mujeres -una guarda, la otra señora- cuyas vidas desdibujadas comienzan de a poco a adquirir relieve a partir del intento de la primera de ser alguien diferente, y el largo recorrido de la segunda hasta poder toparse con su propio deseo.

"La canción de Dorotea", que fue ganadora del Premio Planeta, en su edición 2001, irrumpe con una cita de Sandor Marai: "El deseo de ser diferente de lo que eres es la mayor tragedia con que el destino puede castigar a una persona".

"No ser lo que uno es, querer ser otro distinto como Adelita, que siempre está pensando que es mucho más culta, mucho más guapa, mucho más sensual, es terrible. Hace años unos amigos me contaron la historia de una mujer que habían tenido como guarda y enseguida tomé notas: sus características físicas, su eficacia y su instinto de superación más allá de sus posibilidades", contó a Télam la autora.

Cuando terminó de escribir "Luna lunera", una novela sobre la historia de su infancia que la "convulsionó un poco", pensó en algo más lejano, en una estructura un poco más densa. "Y empece a pensar en esa mujer; hasta donde podía llevar querer ser una persona distinta de lo que uno es".

"Ella comienza a transformarse con lo que cuenta de su vida, con lo que inventa y se lo acaba creyendo. Cree que es una mujer seductora, que el amante que tiene la desea de verdad; ella se va metiendo en más embrollos y más embrollos, para demostrar hasta qué punto puede llegar una persona que domina el deseo de muchos otros", apuntó la escritora.

La otra mujer de la novela, Aurelia, describió Regás, "se da cuenta que no es nada, se ha dejado vivir, no conoce la pasión y esto la empieza a envolver. Me gustó mucho el día que descubrí, que lo que le pasaba era que no reconocía el sentimiento que estaba brotando en ella, no reconocía el deseo".

"Como buena mujer de clase alta -precisó- había sido educada en que el deseo las mujeres lo esconden en el amor, en la entrega, en la sumisión. Aurelia se había dejado vivir, había estado con un marido sin preguntarse nunca nada".

Para Regás su personaje no reconoce lo que siente, "cree que es depresión, falta de vitaminas, sólo reconoce el deseo en el momento en que lo tiene delante. Y toma el único riesgo de su vida, el riesgo total, porque no hay más riesgo que ese para ella".

Esta novela, escrita en un par de años, "pensaba dedicarle dos o tres meses a la corrección, pero cuando la terminé se la mandé a mi agente, Carmen Balcells, y me dijo que la tenía que tener acabada en un mes y medio, porque la íbamos a presentar en el Planeta".

"Agarré la novela me marché a una casa que tengo en el campo, un poco ese paisaje ya aparece en mi primera novela, es lo único autobiográfico, porque necesito conocer del paisaje todo -subrayó la escritora-, necesito conocer el color de la tierra, el sonido de los pájaros ...así como también necesito la ciudad, el ruido de la ciudad, reconocerla por sus ruidos".

Y agregó: "Me dediqué un mes entero a corregir la novela, necesito corregir la prosa para reconocer como música propia la prosa que leo, necesito encontrar una palabra que siendo esdrújula quiera decir lo mismo, pero entonces ya me ha cambiado el ritmo de la siguiente frase, y así... creo que es el trabajo que más me gusta".

La novela fue presentada al Premio Planeta con seudónimo y otro nombre, "Secretos del amor oscuro" "que es un verso de García Lorca. Y el seudónimo era Brandon, que es el nombre de uno de los dos burros que tengo, en esta casa de campo, donde hay muchos animales".

El día de la entrega del premio salió en el diario que "Secretos..." era finalista, "pero claro ser finalista no es lo mismo que ganar, ya no tengo edad para ser finalista soy una persona mayor". (Télam).


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