Acusan al municipio por daños en la Torre Talero

Los vecinos denunciaron que desde enero no hay vigilancia. El gobierno promete restaurar pronto el edificio histórico.

13 jun 2008 - 00:00

NEUQUÉN (AN).- "El máximo responsable de que la Torre Talero esté en ruinas es el municipio, porque levantó la vigilancia y en seis meses el edificio quedó más dañado que en los últimos cien años", aseguró ayer uno de sus últimos moradores, Tomás Díaz López.

El reclamo del vecino se debe a que en la tarde del miércoles un grupo de jóvenes destrozó las pocas ventanas que quedaban y derribó a patadas las cornisas de la histórica casa, "quedando prácticamente en ruinas".

Díaz López recordó que "desde enero, cuando le sacaron la vigilancia, intentamos innumerables veces hablar con los funcionarios y ni siquiera nos atendieron" y destacó que "en lo que va del año ya hubo 23 intervenciones policiales por la presencia de vándalos en la casa".

El municipio, por su parte, salió a la defensiva ante la repercusión por los destrozos del monumento histórico. El secretario de Gobierno, Mariano Mansilla, aseguró a través del Boletín Municipal que desde el miércoles la torre cuenta con servicio de seguridad privada durante las 24 horas. Y anunció que se trabaja junto con la Universidad en un proyecto para "refaccionar" la torre.

La casona -uno de los pocos edificios históricos de la ciudad y que por años fue el orgullo de los neuquinos- mostraba ayer su peor fachada, con puertas arrancadas de cuajo, paredes desmoronadas y cristales rotos.

A un siglo de su construcción, el deterioro de Torre Talero parece ser producto de la desidia y del olvido.

Ayer, por tercera vez en los últimos tres meses, el Ejecutivo se comprometió a disponer de un trailer con vigilancia las 24 horas. Pero los vecinos descreen, porque en marzo el intendente Martín Farizano formuló la misma promesa y hace dos semanas también lo hizo el secretario de Gobierno, Mariano Mansilla, sin resultados.

En una recorrida por la casona, "Río Negro" constató destrozos y robos. Entre los elementos que en estos tres meses "desaparecieron" figuran puertas internas, postigos, reflectores colocados durante la gestión anterior e incluso el viejo molino, entre otros.

Los destrozos son de magnitud. A la rotura de ventanas y puertas externas con ladrillazos dispersos en el suelo,del piso de madera quedan sólo algunos listones, en una habitación se prendió fuego, y fue derribado el viejo aljibe y la mayoría de las cornisas que coronaban la legendaria torre "a patadas", según los vecinos.

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