Cambiar con obras de infraestructura 21-4-03

21 abr 2003 - 00:00

Guillermo Laura cree que las obras se pueden concretar en cuatro años. SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La mejor manera de recuperar la economía del país es promoviendo un programa de obras públicas de amplio alcance, aseguró aquí el ingeniero Guillermo Laura, quien desde hace años viene batallando con su plan plan para construir 10.000 kilómetros de autopistas. Aseguró que su propuesta no hará más que plantear "los cimientos de un país nuevo y progresista", atacando problemas tan traumáticos como la desocupación, el estancamiento del Producto Bruto Interno, la baja recaudación impositiva y el atraso de décadas en materia de infraestructura. Dijo también que tiene otros proyectos "perfectamente realizables para forestar cinco millones de hectáreas, llevar agua y cloacas a 10,6 millones de personas y construir 51 aeropuertos en ciudades de más de 20 mil habitantes. Su plan de autopistas ya había estado en boca de todos hace cinco años, cuando el gobierno estuvo a punto de ponerlo en marcha pero terminó en la nada (según dijo) "por el lobby de las empresas de peaje". Señaló que ahora, con las elecciones en puerta, "los tres candidatos del PJ y también el ARI están muy interesados en aplicar algunas de estas iniciativas". Laura estuvo en Bariloche, adonde asistió a la inauguración del nuevo edificio de la universidad FASTA. En diálogo con "Río Negro", desplegó una catarata de datos para demostrar "el déficit enorme de infraestructura básica" que tiene la Argentina, en contraste con la "sofisticación", por ejemplo, de sus servicios de telecomunicaciones, una de las pocas áreas privilegiadas durante los años 90. "El momento más propicio" Consideró que el actual "es el momento más propicio" para encarar un plan vial de envergadura. Un poco por el clima cultural que favorece las políticas "keynesianas" y otro tanto porque en octubre próximo caducan los contratos de peaje, un instrumento al que considera "el paradigma del capitalismo de rapiña". Explicó que los 10 mil kilómetros de autopistas -incluido el corredor completo Buenos Aires/Bariloche- "se podrían construir en cuatro años. De modo que empezando ya, el próximo presidente puede inaugurarlas antes de terminar su mandato". El diseño del proyecto incluye 36 licitaciones parciales de 300 kilómetros cada una, "para que no quede todo en manos de las grandes empresas". Según Laura, su plan puede impresionar por las cifras, pero está lejos de ser faraónico. Se financiaría con una tasa de cinco centavos por litro de combustible y tendría, entre otros réditos, la creación inmediata de 100 mil puestos de trabajo, la caída de un 20% en el precio de los fletes y el descenso de un 80% en las muertes por accidente "porque desaparece el choque frontal". Además de la promoción indirecta de poblaciones aisladas y economías regionales. Indicó también que un plan de este tipo "no generará inflación" porque no requiere divisas ni insumos importados. Ocupará además la "capacidad ociosa que tiene la Argentina, tanto en mano de obra como por ejemplo en la industria del cemento, donde hay capacidad instalada para producir 15 millones de toneladas anuales pero sólo se producen 3 millones". El especialista señaló que la profusión de obras permitirá bajar drásticamente el nivel de evasión impositiva "porque la gente verá adónde va la plata". Aseguró que cada uno de sus proyectos "están fundamentados desde una racionalidad económica estricta" y también apuntan a saldar una deuda social innegable "como la que llevó a la Argentina baje en 50 años del primer al sexto lugar en Latinoamérica en cobertura de cloacas y agua potable". Dijo que la red vial "es indispensable para que el país pueda crecer al 10%" y la considera más eficiente que el ferrocarril "porque la Argentina tiene extensiones muy grandes y muy escasa población para que sea rentable un tren de alta velocidad".

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