Julio Rajneri deja la dirección del diario “Río Negro”

“La función del periodismo es mantenerse al margen del poder y ser expresión de la sociedad”, suele decir

09 sep 2015 - 00:00

Julio Rajneri renunció a la dirección del “Río Negro” tras ejercerla durante 42 años. Lo hizo con el legítimo orgullo de ser el alma de un diario unánimemente reconocido como uno de los mejores del país, tanto por su calidad periodística como por su compromiso inclaudicable con los valores más trascendentes de toda sociedad moderna. Ese reconocimiento al producto de su incansable labor está unido al de su valentía personal. En 1986, recibió el prestigioso premio Moors Cabot de periodismo de la Universidad de Columbia por su defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar. En esos dramáticos años, Rajneri y el diario fueron unas de las pocas voces que denunciaron las desapariciones forzadas, torturas y asesinatos del terrorismo de Estado, previos y durante la asonada militar. Varios artículos y editoriales publicados en el “Río Negro” por Rajneri durante el Proceso fueron recopilados en su libro titulado “Los años ciegos”. La línea editorial del “Río Negro”, bajo la impronta de Rajneri, ha bregado por el respeto a la vida y la libertad, los principios de austeridad y la transparencia y eficiencia de la gestión pública. La convicción de que el periodismo es irreemplazable como instrumento de control del poder fue una de las columnas vertebrales de su modo de entenderlo y practicarlo. Sus trabajos de investigación sobre hechos de corrupción trascendieron la región y el país y su mirada vigilante sobre los gobiernos de cualquier signo recorre su historia. A partir de esas mismas convicciones, “Río Negro” fue protagonista de fallos judiciales que sentaron jurisprudencia sobre cuestiones clave de la libertad de expresión. En ese sentido, una demanda entablada contra Julio Rajneri y rechazada por la Justicia se convirtió en uno de los tres fallos medulares sobre la doctrina de la real malicia y su aplicación en el derecho argentino. A principios de 2007, “Río Negro” presentó un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación por la decisión del gobierno neuquino de Jorge Sobisch de retirar la pauta publicitaria oficial en represalia a artículos que disgustaron al gobernador. En septiembre de ese año la Corte falló en favor de este diario y de la libre expresión, condenando al Ejecutivo neuquino por discriminación. El fallo representó un antecedente en toda Latinoamérica. Debido a ello, Rajneri recibió en 2008 el premio nacional Perfil a la Libertad de Expresión por su lucha a favor del periodismo independiente y contra la utilización de la publicidad oficial como instrumento de castigo al periodismo no complaciente con el poder. Pero junto a la convicción de que la calidad periodística y los principios éticos son la sangre y corazón de un diario, Rajneri comprendió antes que muchos la necesidad de invertir en tecnologías de vanguardia en sistemas de edición e impresión. Se puso así, desde un lejano rincón del territorio nacional, a la cabeza de los diarios del país en ese terreno. La mejor tradición periodística más la innovación y modernización tecnológica son la clave del éxito de su obra. Por formación de cuna, el paso por la vida pública y profesional de Julio Rajneri está templado en el espíritu crítico y la convicción de que el debate de las ideas es un vector del progreso de la sociedad. Desde ese convencimiento, hace del liberalismo el andamiaje donde ancla sus ideas en política, que abrevaron también en el pensamiento socialdemócrata europeo. Es un definido opositor al dogmatismo y un enfático defensor del progreso económico y moral de la sociedad. “La función del periodismo –suele decir Rajneri– es mantenerse al margen del poder y ser expresión de la sociedad”. Resume así una conducta inalterable de este diario desde su fundación. Su renuncia, que acompaña el traspaso generacional, marca una etapa. Julio Rajneri seguirá siendo en la memoria colectiva y familiar el mentor y hacedor del “Río Negro” y su sello permanecerá como una marca indeleble para el futuro. La actual conducción del diario, honrando el legado del fundador y de sus siete hijos, continuará defendiendo los principios republicanos, los derechos humanos, la libertad de expresión, la ética pública, la independencia periodística y el compromiso con la sociedad, todo ello razón de ser de un diario que preferiría desaparecer antes que traicionar esos principios.

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