La esponja marina que revela la contaminación en la costa

Oriunda de Gran Bretaña, fue detectada en el golfo San Matías. Para los científicos, su presencia está vinculada a los desechos. Una bióloga quiere usarla para remediar naturalmente la bahía.

31 ago 2018 - 23:30

Su nombre científico es Hymeniacidon perlevis, y es una esponja marina de color naranja que, aunque es originaria de Gran Bretaña, desde hace años se encuentra en el Golfo San Matías. Su presencia es evidente sobre todo en Punta Verde, una de las playas más tradicionales de San Antonio. En ese sector desde lejos se percibe una franja anaranjada que vuelve vistosa la costa. Pero su abundancia no estaría ligada a ningún dato alentador. Por el contrario, los científicos especulan que proliferó debido a la alta contaminación que existiría en el lugar. Porque ellas se alimentan justamente de esos desechos, que en su caso son considerados nutrientes.

“Existen estudios previos que indican que este canal de San Antonio está muy afectado porque todo el material que se filtra de los pozos ciegos va directo allí. Por eso, pensamos que las esponjas se multiplicaron por la cantidad de alimento disponible”, explicó Marianela Gastaldi, la bióloga que encabeza una investigación sobre el tema.

La buena noticia es que, como son organismos “filtradores”, su presencia puede utilizarse para limpiar ciertos tramos de la bahía. Es que para comer utilizan un complejo sistema que filtra el agua, incorporando las micro partículas y desechando el resto. Por eso al quedarse, por caso, con los nutrientes que provienen de las escorrentías de los pozos ciegos, al alimentarse van saneando naturalmente la costa.

“En España e Italia hay varios grupos que están trabajando con ‘bio remediación’ con esponjas” informó la bióloga. “Lo que se hizo hasta ahora en esos lugares fueron pruebas en acuarios, y recién ahora se están trasladando esas experiencias al mar. Hay uno o dos trabajos en marcha sobre el tema” agregó.

Aquí, es Marianela la que cuenta con un ambicioso proyecto. Primero, busca confirmar científicamente que la abundancia de Hymeniacidon perlevis (o esponja sangrante, según la designación popular) estaría ligada a la alta presencia de contaminantes. Y luego utilizarla para remediar esa polución, debido a que estos organismos pueden “plantarse” para alentar su desarrollo, y garantizar así su actuación benéfica sobre las playas.

“Recién presentamos la iniciativa. Estamos a la espera de su aprobación. Sería interesante porque además estas esponjas son organismos súper abundantes. Sería aprovechar algo que esta acá, completamente disponible” se entusiasmó Gastaldi. La propuesta fue presentada ante el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). La bióloga, que es egresada de la universidad de Córdoba, integra un equipo de trabajo que presiden los científicos Maite Narvarte y Raúl González, que también se desempeñan en la Universidad del Comahue.

¿Y cómo se llevaría adelante esa bio remediación? Según la experta “la idea sería armar estructuras (de esponjas) e ir haciendo cosechas de esas formaciones. Además, tenemos pensado trabajar con más de una especie, replicando las condiciones que hay en la naturaleza, porque como todo organismo éstos tienen períodos de crecimiento y después la tasa decrece. Las cosechas mantendrían el crecimiento”, explicó Marianela.

La posibilidad de crear estructuras utilizando estos organismos está dada por las características que éstos poseen. Ocurre que las esponjas son animales, y pertenecen a un grupo grande de invertebrados, compuesto por muchísimas especies. Una de sus particularidades es que no tienen formación de órganos. Pueden asumir distintas formas. Si se rompe un pedazo, vuelven a vivir.

“Son organismos que tienen características muy primitivas. Como no tienen un esqueleto propio son susceptibles a cualquier cambio. Pueden cambiar de forma y asociarse a otros organismos. Esta especie que yo estuve trabajando (la sangrante) es bien rústica”, contó la profesional.

Para multiplicarla “la cortamos en pedacitos, la ponemos a crecer y medimos su desarrollo en la marea. Ya la tuvimos mucho tiempo afuera del agua o en peceras, y se adaptó muy bien. El crecimiento fue rápido y marcado. Aumentó más de un 1% por ciento por día. Y eso es muchísimo”, expresó la bióloga.

La esponja marina que revela la contaminación en la costa
La “esponja sangrante” proliferando en la bahía de San Antonio.
El dato
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especies de esponjas, las más abundantes dentro de las que se hallan en el golfo, fueron estudiadas por la bióloga.
Solo un estudio anterior en la bahía, en 1992
Según informó la bióloga Marianela Gastaldi “a las esponjas en general nadie las estudia porque son muy difíciles de identificar. Son organismos simples que varían demasiado. Incluso la misma especie puede cambiar de forma si el agua es tranquila o si está en un lugar donde la corriente es rápida. Las condiciones ambientales hacen que mude muchísimo. Por eso, esa tendencia a indagar poco sobre ellas es algo que se advierte a nivel mundial”.
Debido a esa particularidad de la especie “la mayor cantidad de estudios que las incluyen son monitoreos ambientales que se hacen con muestreos e identificaciones en el campo (en el lugar). Y como requieren de mucho trabajo posterior en laboratorio, en general los estudios más grandes que se hicieron en el mundo, para simplificar, directamente las excluyeron del grupo a estudiar”.
“En argentina a lo largo de la historia pasó un poco lo mismo. En el caso de nuestra bahía San Antonio existe sólo un estudio del año 1992, que es de una mujer que vino de Mar del Plata, y ahora está jubilada. Hoy las personas que estudiamos a estos organismos en el país somos dos. Una chica marplatense, que lo hace con las variedades de profundidad y antárticas, y yo”
Se presume que llegó en los buques mercantes

La Hymeniacidon perlevis es una esponja originaria de Gran Bretaña que es muy abundante en países como China.

Se presume que llegó a la bahía local ‘pegada’ al casco de los buques mercantes que atracan en el Puerto San Antonio Este. Y que a partir de allí comenzó a propagarse. Hace años se la ve en la zona, proliferando sobre todo en sectores como el balneario sanantoniense Punta Verde.

Como se alimenta de micro partículas que pueden incluir compuestos nocivos para el medio ambiente, actualmente se investiga su uso para “bio remediación”, que es un proceso en el que, para sanear un área, se utilizan organismos vivos, que contribuyen a devolver el equilibrio natural. Para estos saneamientos pueden emplearse plantas, microorganismos o animales, como en el caso de las esponjas.

“Que esta variedad se vea más en la costa de San Antonio no indica que es el único sector donde existe eutrofización (exceso de nutrientes). Es que estos organismos prosperan bajo determinadas condiciones naturales. Por eso es más común verlas en las playas de SAO. Es que en esta zona el sustrato de la costa es de barro, y siempre existe agua que las mantiene húmedas. Eso les permite sobrevivir. Las playas de Las Grutas son diferentes, porque son de piedra (restinga) y por eso la superficie se seca por completo. Allí se las ve sólo en partes de la roca donde no da el sol y donde existe humedad” relató la bióloga Gastaldi.

Debido a esto, la bio remediación con las esponjas sangrantes sólo podría darse en determinados ambientes. “Ya presentamos un proyecto sobre el tema. Y estamos a la espera de su aprobación” apuntó la experta.

“El período de crecimiento más fuerte se da en primavera y en verano. Pero hay picos de desarrollo que se ven con un cierto retraso, por eso se evidencian en otoño. Y eso coincide con la mayor abundancia de nutrientes en el agua”, agregó.

Estas esponjas, además, reafirman la condición de ‘bio indicadoras’ que posee la especie. “Es que estos animales, tanto en lo que respecta a su ausencia como a su abundancia, pueden ser indicio de distintas condiciones. Algunas variedades desaparecen en zonas portuarias donde se han registrados derrames de gasoil o de otros líquidos nocivos que transportan los barcos. O, como en el caso de la Hymeniacidon perlevis en Punta Verde, se ven más cuando existe mayor cantidad de material particulado en el agua, que es lo que usan como alimento.

“En San Antonio hay una variedad de esponja que sólo se halló acá. No quiere decir que no exista en otro lugar. Es la Clathria única”.
“Esa esponja fue descripta por la bióloga marplatense Elena Cuartas. Es el único estudio previo que existe sobre estos animales”.
“Como objeto de estudio, privilegié las esponjas intermareales. Indagué en espacios de poca profundidad, como Punta Verde”.
Marianela Gastaldi, de 33 años, bióloga cordobesa radicada en SAO en el 2008.
San Antonio Oeste

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