Las Perlas está cada vez más aislada

21 jun 2001 - 00:00

NEUQUEN/CIPOLLETTI (AN/AC).- Con la salida de operaciones de la balsa de la Isla Jordán, se complica aún más la situación de los vecinos de Las Perlas.

En la Isla Jordán, la estructura que intercomunica el Alto Valle con la margen sur dejó de funcionar ayer y se trabajaba para efectuar las reparaciones. Más de un mes atrás, por las crecidas, la balsa de Las Perlas no funciona, y los vecinos deben cruzar al lado neuquino en lancha.

El bote puede transportar seis personas por viaje y por la crecida al menos en dos ocasiones fue arrastrada aguas abajo.

Vecinos de Las Perlas estuvieron ayer en el municipio de Cipolletti y se entrevistaron con el secretario de Gobierno, Alberto Weretilneck, quien comprometió gestiones ante Vialidad Provincial de Neuquén para que en el menor plazo posible finalicen los trabajos en la balsa de aquel sector.

Los vecinos están más inquietos aún porque sin las dos balsas se problematiza el abastecimiento de alimentos en los comercios del paraje, al igual que el combustible y otros elementos.

Hasta ayer, los camiones de provisiones pasaban por Isla Jordán y hacían los 15 kilómetros por camino consolidado hasta Las Perlas.

Incluso, ante una emergencia sanitaria severa, de noche, el traslado del enfermo no se podría hacer. Los vecinos dijeron que han ocurrido varios casos de este tipo.

Todo se complica porque por razones de operación de los embalse, el Limay corre desde ayer con 1.130 metros cúbicos por segundo -lo hacía con 1.090- y llegará el sábado y el domingo a los 1.200 metros. El Negro, sumando los 540 del Neuquén, lleva hoy 1.670 metros cúbicos por segundo.

El responsable del funcionamiento de la balsa en Las Perlas por Vialidad de Neuquén, Rodolfo Guiñez, anunció ayer que los operarios del organismo están terminando de colocar el nuevo cable-maroma, aunque no quiso precisar cuándo volverá el servicio.

La última vez que hubo problemas en el cable de la balsa fue en 1995, pero ahora, a diferencia de aquella ocasión en que directamente se cortó, hay que cambiarlo por el gran deterioro que sufrió, por el desgaste natural y a causa de haber estado por debajo del nivel del agua ante la crecida del Limay.

Por su propio peso el cable se "pancea" en el medio -hay 300 metros de torre a torre- y para garantizar que no sufra los efectos del agua el cable tiene que estar entre 1.20 y 1.50 metros por sobre el nivel del río.

El nuevo cable-maroma de la balsa de Las Perlas es más grueso que el anterior. Tiene 38 milímetros contra 32 del anterior.

Hoy se hará la primera evaluación de resistencia, incluso con la balsa, dijo Guiñez.

En promedio la balsa traslada por día, de promedio, unas 1.300 personas entre el territorio neuquino y Las Perlas.

La estructura mueve de costa a costa unos 800 rodados, de todo tipo, por semana.

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