Niegan que Chubut haya mandado pingüinos de Magallanes a Japón

El subsecretario de Conservación de Áreas Protegidas del Chubut, Néstor García, negó hoy las versiones que indicaban que la provincia patagónica enviaría ejemplares de pingüinos de Magallanes a un acuario de una ciudad japonesa.

02 jul 2018 - 20:27

El subsecretario de Conservación de Áreas Protegidas del Chubut, Néstor García, negó hoy las versiones que indicaban que la provincia patagónica enviaría ejemplares de pingüinos de Magallanes a un acuario de una ciudad japonesa, adonde se muestran 120 ejemplares reproducidos en cautiverio.

La noticia se generó a partir de un convenio firmado en febrero pasado por el gobernador Arcioni, y el vicealcalde de Joetsu, Kazuhiro Noguchi, que tuvo lugar en la Casa de Gobierno en Rawson, y en el que las partes acordaron “colaborar en la investigación, el desarrollo de actividades e intercambio de tecnología para la conservación de los pingüinos de Magallanes”, que tiene en Punta Tombo un sitio de recría por excelencia y donde en cada primavera se reúnen más de 500.000 aves.

De inmediato, desde distintos sectores ambientalistas pidieron que “se hagan públicos los términos del acuerdo”. Gabriela Bellazzi, de la Fundación Tierra Salvaje (WEF) dijo que estuvieron “tratando de indagar en el tema, nos pusimos en contacto con CITES de Argentina, que es el organismo que firma los permisos de exportación de animales y no se han llevado últimamente pingüinos del Chubut, pero es probable que en algún momento se los puedan haber llevado sin que nos enteremos”.

Néstor García y el embajador argentino en Japón participaron la semana pasada de la inauguración del acuario en el país asiático. A su regreso, el funcionario chubutense explicó que “los animales pertenecen a ese lugar y fueron llevados desde otro punto. También desarrollaron la reproducción en cautiverio”.

Insistió con que “el acuerdo es para la difusión de nuestro turismo y de la reserva de Punta Tombo. También hay intercambio de información, pero no se enviaron ni se enviarán ejemplares hacia allá”. Los japoneses “van a aportar tecnología para nuestras áreas porque quieren apoyar la conservación del pingüino, proveyendo GPS y sistemas de repetidoras de internet, para que pueda ser difundida al mundo dado que es la principal pingüinera y la que tiene mayor avance en las investigaciones”.

A su criterio, “la información que viene circulando es totalmente descabellada y no tiene absolutamente nada que ver con nuestra realidad proteccionista que venimos llevando adelante hace 30 años en Chubut vinculada a las áreas protegidas”. La legislación vigente “impide la manipulación de la fauna silvestre, priorizando el objetivo de su libre desarrollo en el ambiente natural”, subrayó.

Recordó asimismo que Chubut “ha marcado claros lineamientos de protección, respeto y conservación de sus recursos naturales, lo que ha devenido en una arraigada conciencia conservacionista en todos los habitantes de la provincia quienes se han constituido en custodios de su patrimonio”.

Por último, aclaró que “el viaje y mi presencia en el lugar fue parte de una invitación hecha por los organizadores y las autoridades de Joetsu. No hubo costos para la provincia ni de traslado ni de viáticos para mi estadía en el lugar”.

Nada nuevo
Cabe recordar que ya en 1997, una nota de la Cancillería argentina al gobierno del Chubut solicitó “la posibilidad de enviar cien pingüinos de la Península Valdés al Japón en ocasión del centenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países, previsto para septiembre y octubre de 1998”.
Por aquella época, el propio Néstor García era director de Conservación de Áreas Naturales y la respuesta fue: “Si quieren pingüinos, que los fabriquen robotizados”.
El titular del área era Antonio Torrejón, quien “no podía salir del asombro” y valoró que “Chubut utilizó el slogan de paraíso insólito para tentar a los visitantes de todo el mundo ahora lo insólito es el pedido para que cien de nuestros ciudadanos (los pingüinos) vayan de visita”.
Terminó el tema ironizando con que “hemos decidido declinar el honor de convertir a estas emblemáticas aves en representantes diplomáticos de la Patagonia. Seguramente los pingüinos, enterados de esta novedad, y mientras degluten anchoítas, habrán trompeteado agradecidos porque todavía recordarán cuando hace más de 15 años atrás esquivaron, gracias a la presión de la opinión pública, su destino de guantes de golf”, en referencia a un proyecto “del último gobierno militar de exportarlos para fabricar dicha indumentaria de lujo con su piel”.

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