Zapala se volcó a la calle para dar el último adiós a Amado Sapag

La ciudad se paralizó para despedir a uno de los fundadores del MPN. Incesante desfile de vecinos en el velatorio. Jorge Sobisch participó de las exequias. Frío saludo de condolencias del gobernador a Felipe Sapag. Muestras de pesar por el cinco veces intendente de la localidad.

08 ago 2002 - 00:00

</center> </td> </tr> <tr> <td> <center> <font size="1" face="Helvetica">Sobisch y Felipe Sapag sólo intercambiaron un abrazo formal y no volvieron a hablar.</font> </center> </td> </tr> </tbody> </table> ZAPALA (AZ/AN) - La gente se volcó a la calle para darle ayer el último adiós, con muestras de congoja, a los restos de uno de los caudillos políticos de la ciudad. Más de 1.500 personas despidieron, en la cuna del MPN, a uno de los fundadores del partido, Amado Sapag, fallecido el martes a los 81 años víctima de la diabetes. En la ceremonia estuvieron presentes el gobernador Jorge Sobisch junto a toda la plana mayor del gobierno neuquino y el ex mandatario y hermano de Amado, Felipe Sapag.

Desde las primeras horas de ayer fue incesante el peregrinar de familiares, vecinos y amigos durante el velatorio que se desarrolló en el hall del cine teatro municipal. La administración pública dictó asueto, no hubo clases en ningún nivel y numerosos comercios cerraron sus persianas, espontáneamente, para adherirse a la jornada de duelo.

La muerte de Amado Sapag caló hondo en el sentimiento de los zapalinos, que desde que comenzaron a velarse sus restos, en la primera hora de la madrugada tras arribar desde Neuquén, desfilaron frente al cofre de roble que fue ubicado en medio del local.

El ataúd con herraje de bronce estaba enmarcado por decenas de palmas y corona, que enviaron desde los familiares directos, pasando por los organismos oficiales, entidades intermedias y particulares.

Por varias horas esta ciudad se paralizó para despedir a quien ocupó la intendencia zapalina en cinco oportunidades, luego de sembrar la semilla del movimiento político que cambió la historia de la provincia. Las diez cuadras que el coche fúnebre recorrió hasta llegar al cementerio en horas de la tarde, fueron acompañadas a pie por una multitud apesadumbrada. Sólo el llanto de algunos familiares quebró el silencio respetuoso de los cientos de vecinos que acompañaron el cortejo.

Visiblemente dolorido, Felipe Sapag rehuyó el diálogo con la prensa pero acompañó a pie el traslado del féretro de su hermano desde el cine al cementerio. "Si la gente va caminando, yo también iré a pie", le dijo a un familiar y rechazó el ofrecimiento de subir a un auto para recorrer el trayecto, junto a su esposa. Y durante todo el recorrido fue recibiendo el saludo de los vecinos.

"Agradezco junto a toda mi familia el gesto solidario y el acompañamiento de todo el pueblo de Zapala en un momento tan duro como este", enfatizó en el cementerio Edgardo Sapag, uno de los hijos de Amado. A renglón seguido instó a los zapalinos a "seguir el ejemplo de conducta de mi padre".

Mario Argat, uno de los colaboradores directos de la gestión política de Amado Sapag, también despidió emocionado al ex jefe comunal.

Dijo que "con él crecí como ser humano" y recordó que "cada vez que nos tocaba finalizar un período de gobierno, siempre demostraba la misma fuerza para volver".

Desde muy temprano fue permanente el desfile de figuras políticas por el velatorio. En la comitiva oficial del gobernador Jorge Sobisch y el vice Jorge Sapag, también llegaron los ministros de Gobierno y Acción Social, Jorge Gorosito y Jorge Lara, respectivamente. También estuvieron presentes ocasionales adversarios políticos como el radical Eduardo Del Río.

Sobisch fue recibido por Daniel Sapag no bien descendió de la camioneta que lo trasladó desde la capital neuquina y luego de fundirse en un abrazo ingresó al hall del cine para saludar a los familiares.

Uno de los momentos de mayor tensión se vivió cuando, poco después del mediodía, llegó el ex gobernador Felipe Sapag. Luego de saludar a todos los familiares se ubicó a un costado sin prestar atención a la presencia en el hall de Jorge Sobisch, quien había entrado algunos minutos antes.

Ante esta situación, fue Sobisch quien tomó la iniciativa y se acercó al veterano líder ortodoxo para intercambiar un tibio abrazo. Durante el resto de la jornada no volvieron a tener contacto, aunque eran indisimulables las frías miradas que se cruzaban cada tanto.

El movimiento en la ciudad ayer fue casi nulo ya que la administración municipal decretó asueto para la totalidad de los empleados y del mismo modo el Consejo Provincial de Educación resolvió suspender el dictado de clases en todos los turnos y niveles. Un sector del comercio resolvió sumarse a la jornada de duelo y espontáneamente cerró sus puertas por lo cual la actividad se redujo sensiblemente.

"Fue el primer minero de la familia"

ZAPALA (AZ/AN) - "Amado fue el hacedor de grandes obras de esta ciudad: este cine donde lo están velando, el edificio municipal, el asfalto de la avenida San Martín, la carreta de la rotonda de ingreso y tantas cosas más, pero si algo lo distinguió, fue su pasión por las minas y las piedras. El fue el verdadero minero de la familia". Con un relato apasionado, profundamente sentido, Elías Alberto "Gringo" Sapag trazó un perfil del caudillo zapalino muerto el martes.

El "¡arriba... arriba...!", que en los palcos de las campañas proselitistas gritan entre otros "Gringo" y Jorge Sapag, se lo "robaron" a su tío Amado. "La anécdota la contaba él y nos sirvió a todos. Cuando hacía el servicio militar, en el Regimiento 21, lo obligaban a subir corriendo un cerro y para llevar su físico robusto, tenía que redoblar el esfuerzo. Y contaba que con esa misma frase se daba ánimo cuando emprendía cada empresa o cuando empezaba la explotación de una mina".

Los hermanos mayores, Elías, Felipe y José se habían aventurado a la búsqueda de metales en la zona norte, pero se habían fundido buscando oro, sin resultado.

Pero fue Amado el que descubrió "los dientes de perro apareciendo en la montaña", como graficaba a la baritina, el elemento que sería al fin el que les daría el perfil definitivo a la empresa familiar. La Baritina que comercializaban para la cementación de los pozos petroleros.

"El primer paso lo dio en Cura Mallín, donde descubrió una fortuna en baritina y dio un vuelco a la suerte de la familia", relató Elías.

"Tengo muchas anécdotas de Amado, la mayoría marcadas por su gran pasión, la minería, porque era un enamorado de las piedras. Decía -contó Jorge Sapag-, entre broma y muy en serio, que en la montaña había un genio que cada vez que él salía a explorar, le decía: "ven Amado, ven". Y mal no le fue", dijo el vicegobernador.

A nivel oficial, dijeron sus sobrinos, la creación de la Corporación Minera Neuquina -Cormine-, fue una de las iniciativas que llevaron su sello. "Fue el gran impulsor de la creación de la empresa para el fomento y desarrollo de la minería en la provincia", dijo Elías Alberto Sapag.

La otra gran pasión de Amado Sapag, recordaron sus sobrinos, fue la creación de escuelas. "Tuvo la ocasión de reconstruir todas las escuelas ranchos del campo. El plan era nacional y cuando vinieron a realizar las inspecciones, se comprobó que con los recursos para una, se habían refaccionado dos escuelas. El empuje, el optimismo que ponía para revertir una situación adversa, se plasmó en cada una de sus acciones. Que el acta de creación del MPN haya sido hecha en su casa, algo nos está indicando de él", dijo Jorge Sapag.

Recuerdo imborrable entre los viejos amigos

ZAPALA (AZ) - La impronta que dejó grabada aquí Amado Sapag al cabo de su prolongado desempeño como intendente de la ciudad, quedará en la memoria de muchos vecinos y amigos.

Hugo Frontoni, nacido en Zapala hace 62 años, es uno de los que lo recuerdan con cariño y reconocimiento a lo largo del tiempo.

"Eramos 14 hermanos y recuerdo perfectamente cuando en el almuerzo o la cena, mi padre nos decía: cómo se nota que Don Amado entró a la intendencia" relató.

Y añadió que "era una costumbre ver cómo las calles de tierra estaban limpias y siempre había empleados municipales trabajando para embellecer la ciudad", recordó emocionado ayer, al borde de las lágrimas. "Siempre se ocupaba primero de mantener limpia a Zapala y después se planteaba otros objetivos, en todas las áreas", agregó.

Eran tiempos difíciles donde hasta las cosas más pequeñas requerían de esfuerzos trascendentes.

"Amado fue un permanente luchador, capaz de darle ánimo a todos y siempre dispuesto a atender a la gente de su pueblo que lo necesitaba para hacerle una consulta", señaló Frontoni.

Su anecdotario fue más atrás en el tiempo y reflejó cuando "era chico y le cebaba mate a Amado y Elías, en una mina de Chos Malal". El duro oficio de arrancarle a la tierra sus riquezas, desde las propias entrañas fue una de las pasiones de Sapag y Frontoni lo describió como "un gran trabajador, simple como persona y destacado como funcionario".

A su lado, Héctor Monti buceó en su memoria para encontrar una anécdota tan jugosa como atractiva. "Una vez, ya estando Amado en la intendencia, quería abrir el paso a nivel porque decía que el ferrocarril no podía ser que dividiera al pueblo", expuso.

Lo cierto es que no contaba con el apoyo de Gendarmería pero de todos modos se propuso hacer realidad la obra. "Ustedes trabajen que al único que van llevar preso es a mi", agitaba a los trabajadores, mientras estos habrían una calle para permitir el paso, recordó el vecino.

"Lo cierto es que todo terminó en escándalo con los gendarmes que llegaron para arrestarlo, pero finalmente Amado se salió con la suya y el paso se concretó", aseguró entre sonrisas Monti.

Más tarde destacó las cualidades de "gran intendente" de Amado Sapag, expuestas desde la primera a la última de sus gestiones al frente de la comuna zapalina.

"Además de realizar grandes obras para Zapala estuvo siempre a favor de quienes tenían ganas de trabajar", sostuvo y agregó que "cuando alguien tenía que construir lo apoyaba y no dejaba que lo trabe la burocracia".

Los recuerdos fueron brotando uno tras otro en el grupo de viejos vecinos de la ciudad, que se agolparon frente al cine-teatro municipal para esperar el sepelio del político falleció. Entre anécdotas, semblanzas y comentarios, algunas lágrimas surcaron los rostros resquebrajados por el tiempo.

Sobisch: "Siento admiración y respeto"

ZAPALA (AZ/AN) - "Siento la tristeza que siente toda esta gente que lo ha venido a despedir, es la sensación de toda Zapala. Estoy muy dolido", dijo el gobernador Jorge Sobisch cuando se retiraba del cementerio, tras el sepelio de Amado Sapag. Enfrentó a los periodistas con paso presuroso hacia el automóvil que lo aguardaba para retornarle a Neuquén junto a su comitiva y no se mostró predispuesto al diálogo.

"No puedo hablar de una una anécdota particular, he compartido muchas cosas lindas con Amado. Siento admiración y respeto por su figura", dijo el jefe del Ejecutivo provincial.

Mucho más expresivo, en medio de la congoja del momento, se mostró el vicegobernador Jorge Sapag, quien dijo que su tío muerto "era un luchador de alma, a quien nada lo vencía y tenía un gran temple para afrontar, particularmente, los momentos difíciles".

Junto a su madre, Alma, quien fue aportando datos, el vicegobernador contó que en una oportunidad "Amado se había atrincherado en una mina en el norte neuquino, propiedad de mi padre, para evitar que un desalojo los privara de tantos años de esfuerzo compartido. Ya se acercaban los oficiales de justicia y el Ejército -eran tiempos del territorio nacional- y se veía perdido. Pero empezó a rezar, rezó con tanta fe para evitar esa injusticia que se desató una tormenta, se cayó un puente y los policías tuvieron que regresar", concluyó Jorge Sapag.

De esa manera, completó el relato, dio tiempo a que Elías llegara con otra notificación judicial que le daba la razón en el pleito y podía continuar con el emprendimiento.

Carta póstuma

"Todos los hermanos se han querido mucho, pero particularmente mi padre y Amado se tenían un afecto especial. Mi padre murió un lunes, pero el miércoles siguiente Amado recibió una carta suya que le había mandado tres días antes de su muerte", dijo Jorge Sapag.

"¿Qué puedo decir de Amado? Mucho, por ejemplo, que fue él quien me inició en la política. Y fue por un gesto de enorme sensibilidad. Siendo colaborador suyo cuando era intendente, me mandó a comprarle zapatillas y medias a unos chicos que habían venido a pedir a la municipalidad. Cuando regresé, él mismo les estaba dando café caliente", comentó el diputado nacional y ex intendente capitalino Luis "Chito" Jalil.

Dijo que a Amado habrá que recordarlo por su empuje, por sus iniciativas y enorme poder de convicción, "pero entre tantas virtudes como hombre y político, rescato su sensibilidad social y su empeño para lograr los objetivos que se fijaba", añadió.

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