Repsol y Petrobras intercambian activos

Cada empresa cede a la otra 500 millones. EG3 y la destilería pasan a manos brasileñas



La petrolera Repsol-YPF y la estatal brasileña Petrobrás firmaron ayer un acuerdo de intercambio de activos por 1.000 millones de dólares, que significará el paso a manos brasileñas de las estaciones de servicio EG3 y de la destilería que el grupo español tiene en la Argentina.

Repsol-YPF recibirá 30% de participación en la refinería de Refap, situada en el sur de Brasil con una capacidad de 188 mil barriles diarios, y una red de estaciones de servicio concentradas en las regiones centro, sudeste y sur de Brasil, con ventas de 480 millones de litros al año.

También tendrá una participación de 10% en Albacora, uno de los mayores campos de crudo de Brasil, situado en la plataforma marina de la cuenca de Campos, y con reservas calculadas de 1.300 millones de barriles diarios.

Repsol-YPF también se quedará con una red de 280 estaciones de servicio brasileñas y pasará a controlar el 2,5% del mercado de ese país.

En tanto, Petrobras, se quedará con los activos de la red EG3 en la Argentina, que comprenden una refinería de 30.500 barriles diarios en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca y más de 700 estaciones de servicio.

De esta manera, Repsol-YPF cumple con los compromisos de desinversión asumidos con el gobierno argentino tras la compra de YPF y da un paso muy importante para incrementar su presencia en Brasil.

Con la cesión de las estaciones de servicio de la red, Repsol-YPF pasará a tener alrededor del 43% del mercado de combustibles argentino.

Por su parte, Petrobrax adquiere el control de la cuarta empresa argentina de refino y marketing, con una cuota de mercado cercana al 12%, dando un paso importante en su política de internacionalización, con prioridad en América Latina.

Ante un pedido del presidente Fernando Cardoso, Petrobras tuvo que dar marcha atrás con el plan de cambiar su nombre. Petrobrax, la nueva denominación que se quería imponer, desató una ola de nacionalismo en defensa del antiguo nombre. El rechazo se basó en que el cambio de nombre podía permitir a la petrolera estatal entrar en un proceso de privatización. (EFE y DyN)


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