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¿Por qué generó tanto revuelo la llegada de Sri Sri Ravi Shankar, que Marcelo Tinelli promueve desde “ShowMatch”? En medio de una meditación masiva por la paz, se cruza la política, la AFIP y la polémica: ¿arte de respirar o negocio?

Por Redacción

Verónica Bonacchi

vbonacchi@rionegro.com.ar

La conferencia de Viviana Canosa: “Basta de miedos”.

Graciela Borges, fanática de la meditación.

Cris Morena se inició tras la muerte de su hija, Romina.

Federico Ribero y Andrea Burstein, seguidores.

Nacha Guevara hablará sobre el rejuvenecimiento.

Ravi Shankar y Jorge Telerman

Hasta hace unas semanas, El Arte de Vivir era sólo una ONG humanitaria, educativa y sin fines de lucro, dedicada al manejo del estrés e iniciativas de servicio para el bien común, fundada en 1981 por el líder espiritual indio Sri Sri Shavi Shankar y seguida por unos cien mil argentinos que hicieron sus cursos para aprender a respirar mejor. Una ONG que, entre 2006 y 2008, por un convenio con el Ministerio de Justicia de la Nación, dictó los cursos de “Prision Smart” en las cárceles del Servicio Penitenciario Federal, las de Río Negro incluida, para mejorar la convivencia entre internos y celadores. Una ONG que tiene en Marcelo Tinelli a su difusor con mayor rating y alcance, y que aprovecha la pantalla que tantos encienden para asegurar que le “cambió la vida” y que ahora aprendió disfrutar del presente, tal como enseña el líder.

Pero en siete días todo quedó trastocado: el asunto de la respiración se volvió un chiste para muchos (por eso de que ahora ni el aire es gratis porque hay que pagar para aprender a respirar) o una cuestión política para otros tantos. Y mientras se espera que unas 100 mil personas se reúnan hoy en Buenos Aires para hacer una meditación masiva, toda la cuestión parece rozar temas más cercanos al bolsillo que a la espiritualidad.

Lo cierto es que Shankar quedó en medio del fuego cruzado entre el gobierno nacional y el de la ciudad de Buenos Aires, que difunde los beneficios de respirar mejor. Según las cuentas de la AFIP, en El Arte de Vivir ingresaron 20 millones de pesos durante el año pasado y su manejo de esos fondos fue “poco transparente”. Por eso se investiga ahora a su líder. Desde las oficinas de Mauricio Macri, como contrapartida, sacaron a relucir que el gobierno nacional fue el que firmó contrato en 2006 para que Shankar diera cursos en las cárceles.

Aunque los beneficios de respirar bien son incuestionables, el promocionado encuentro Fe Vida tiene algunos puntos flacos. A saber: desde el 5 y hasta hoy, se realiza en Buenos Aires “El Primer Mega Encuentro de Espiritualidad de Latinoamérica, Fe Vida” que reúne en la Rural a líderes espirituales de todo el mundo que dan conferencias magistrales, a los que se puede acceder previo pago de 100 pesos. Allí se presentó Shankar, que habló de “El amor como forma de evitar la violencia”. Pero también Viviana Canosa, la reconvertida chimentera, que escribió el libro de autoayuda “Basta de miedos”. Una veta que también vio el conductor de radio Ari Paluch, que pregona los beneficios de “El combustible espiritual”, con el que se nutre y encara cada día, y también el cuestionado Claudio María Domínguez que pasó de niño prodigio a “guía espiritual”. Todos juntos y revueltos, allí también se puede ver a Isha, al maestro sanador René Mey, o a Nah- Kin, la madre Sacerdotista Maya.

En la Argentina, además de Tinelli, la ONG El Arte de Vivir tiene muchos seguidores famosos (los diseñadores María Cher, Martín Churba, y Paula Cahen D’Anvers; el empresario Federico Ribero y su mujer Andrea Burstein; la productora Cris Morena, el político Jorge Telerman) que pregonan los beneficios de hacer de la meditación una práctica cotidiana. Pero también gente que los cuestiona por el precio de sus cursos (que van de los 200 pesos a los 490) y que, según los detractores, deja a mucha gente afuera. El presidente de esta ONG en la Argentina, Esteban Coll (exdirectivo de Molinos Río de la Plata y hoy asesor de CableVisión), asegura que nadie se queda afuera por el costo de los cursos porque hay becas.

Por razones de prejuicio, o de firmes convicciones, estas prácticas siempre generan controversia. Hay quienes las consideran sectas, hay quienes las envuelven a todas con el manto de los “manochantas”. Quizás, en medio de todo el ruido que generó la llegada de Ravi Shankar, la mejor de las definiciones la dio el filósofo Tomás Abraham. Él mismo hace, desde hace cinco años, meditaciones dos veces al día. Pero aún así, opinó: “Yo creo en la espiritualidad cuando se hace en silencio. No creo en estos festivales de sermones, donde se mezcla gente que da todo tipo de cursos. Eso es un negocio, un negocio político y económico. Tiene que ver con la sociedad del espectáculo”.