Revelan graves errores en la respuesta militar aérea al 11-S



WASHINGTON (AFP) – Los atentados del 11 de setiembre de 2001 tomaron por sorpresa a la defensa aérea estadounidense, que improvisó medidas de urgencia ineficaces, según un informe preliminar de la comisión investigadora independiente de esos ataques terroristas, divulgado ayer.

Según ese reporte de 29 páginas, el procedimiento establecido por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) y el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD) se basaron en la hipótesis de un secuestro clásico de aviones y no consideraron que los aparatos pudieran ser utilizados como misiles.

El 11 de setiembre de 2001, comandos terroristas secuestraron cuatro aviones comerciales, y estrellaron dos contra las Torres Gemelas de Nueva York, uno contra el Pentágono en Washington, mientras que el cuarto se estrelló en un descampado de Pensilvania. Unas 3.000 personas murieron.

“En la mañana del 11/9, el protocolo existente no era apropiado en aspecto alguno para lo que estaba por ocurrir”, subraya el informe difundido por la comisión investigadora compuesta por cinco legisladores demó

cratas y cinco republicanos . Varios familiares de víctimas de los ataques, presentes en la sala, lloraron mientras escuchaban extractos de las grabaciones de los diálogos entre los pilotos y la torre de control, y también los diálogos de los aeropiratas.

La FAA y el NORAD “lucharon contra un desafío sin precedentes, algo con lo que nunca se habían enfrentado y nunca se habían preparado para enfrentar”. “Lo que siguió fue un apurado intento por crear una defensa improvisada”, agrega.

El documento describe el caos instalado a nivel del comando de la defensa antiaérea y la respuesta desordenada al desvío de los cuatro aviones de línea.Los funcionarios civiles se demoraron en alertar a los militares sobre el ataque, y los esfuerzos de respuesta se vieron obstaculizados por las dificultades en el rastreo de los aviones, después que los secuestradores desconectaron los transmisores.

Según el informe, la Casa Blanca recién fue informada de los desvíos de los aviones después que el primer avión impactó contra una de las torres gemelas, cuando el director de la FAA y su adjunto vieron la catástrofe por televisión. El informe también describe el panorama en la Casa Blana, cuando el vicepresidente Dick Cheney dio la orden de derribar el vuelo 93 de United Airlines que se dirigía a Washington, mientras el presidente George W. Bush estaba en Florida.

“Estamos en guerra… alguien las va a pagar”

WASHINGTON (AFP) – “Estamos en guerra… alguien las va a pagar”: esa fue la reacción inmediata, revelada por el informe de una comisión investigadora, del presidente George W. Bush tras enterarse de los ataques terroristas del 11 de setiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Ese informe preliminar de 29 páginas de la comisión investigadora independiente encargada de arrojar luz sobre los ataques que provocaron alrededor de 3.000 muertos, describe con precisión la reacción del presidente Bush.

A las 09.05, 19 minutos después del choque del primer avión secuestrado por los piratas de Al Qaeda contra una de las torres gemelas del World Trade Center, el presidente se encontraba en un salón escolar en Florida. Los alumnos leían en voz alta. Su jefe de gabinete, Andy Card, le informó entonces discretamente que otro aparato se estrelló contra la segunda torre. “Estados Unidos es el blanco de un ataque”, le murmura Card al oído, ante la mirada intrigada de los escolares y periodistas presentes, cuyos teléfonos comienzan a sonar.

“El presidente sintió que debía transmitir fuerza y tranquilidad, y actuar de modo que el país que no asistiera a una reacción enloquecida en tiempos de crisis”, escriben los autores del informe. Bush se quedó en la clase durante 5 a 7 minutos más. Sus asesores le informan de la situación. Pero el servicio secreto presiona para que se le proteja en un lugar seguro. La comitiva presidencial no abandonará, sin embargo, la escuela hasta las 09.35. Según notas de la Casa Blanca, incluidas en el informe de la comisión, el presidente llamó por teléfono a su adjunto, el vicepresidente Dick Cheney. “Parece que tenemos una pequeña guerra aquí. Escuché lo que sucedió en el Pentágono. Estamos en guerra… Alguien las va a pagar”, dijo.

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