Riegan las calles con custodia policial

Es por las amenazas a las empresas contratadas a raíz del paro municipal.

NEUQUÉN (AN).- La municipalidad de Neuquén debió solicitar custodia policial para poder retomar el riego de las calles de tierra a raíz de las amenazas que habrían recibido las empresas contratadas para cubrir el servicio. El pedido se formuló ayer después de que por la mañana se detectara un nuevo sabotaje en un sistema de bombeo que dejará por los próximos días sin riego todo el Parque Central y las fuentes aledañas.

Mientras el municipio ya contrató siete camiones regadores y cisternas a través del decreto 1.284 del intendente Martín Farizano que declaró la emergencia de los servicios públicos, el gremio de los empleados (Sitramune) realizó ayer una asamblea en la que resolvieron que, de no obtener una propuesta superadora inmediata, retomarán las medidas de fuerza que llevaron a que en las últimas dos semanas prácticamente la totalidad de los empleados no se presentara a trabajar.

"Hay una clara intencionalidad del gremio de dejar a la ciudad sumida en el polvo, de que las plazas se sequen y de que no podamos llevarles agua potable a los vecinos que viven en tomas y en la meseta", aseguró el subsecretario de Gestión Ambiental, Carlos Roca.

El funcionario explicó que detectaron "que en la estación de bombeo que abastece al Parque Central rompieron las válvulas cebadoras de dos bombas y a la tercera le cortaron el caño de ingreso, por lo que estamos viendo pero es posible que se hayan quemado todas las bombas, porque los daños que hicieron las recalentaron". Roca indicó que "sin lugar a dudas detrás de ésto está el gremio o gente vinculada a ellos, porque es un sabotaje copiado al que la semana pasada hicieron en Parque Norte, por lo que los principales pulmones verdes de la ciudad corren un serio riesgo de secarse".

Tras este atentado el Ejecutivo resolvió pedir la presencia policial para poner en funcionamiento tres camiones regadores y otros tres de acarreo de agua potable a familias sin el servicio, cuyos choferes se negaban a conducir debido a que habrían sido amenazados. De esta forma, y con escolta policial se logró regar ayer por la tarde las calles San Martín, Novella, Rodhe y Avenida del Trabajador tras más de dos semanas sin servicio.

Las acusaciones por las amenazas y sabotajes fueron negados tajantemente por la dirigencia gremial. "Somos los empleados los que más cuidamos nuestras herramientas de trabajo", dijeron.

Con la amenaza de un nuevo paro en ciernes, ayer los municipales marcharon por el microcentro en reclamo de una propuesta salarial que abarque al conjunto de los empleados, ya que indicaron que la mejora en las asignaciones familiares sólo abarca "a quienes tienen más bocas para alimentar".


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