RIO SUELTO: Algo malo pasa en River

por Juan Mocciaro



River vivió en once meses lo que suele ocurrir en cuatro o cinco años. Contrató un nuevo entrenador, Diego Simeone, que cautivó a todos con sus métodos de entrenamientos y su riqueza táctica. Fue campeón, no sin antes enfrentar crisis internas y futbolísticas. Pero se peleó con el último gran ídolo del club y lo excluyó. Luego protagonizó la peor campaña de la historia riverplatense. Finalmente, impotente ante la caída libre desenfrenada de su equipo, renunció. ¿Cómo es que un proyecto se construye y se destruye tan rápidamente?

Tan rápidamente, que (casi) nadie se dio cuenta de que hace tan sólo un año River pasaba por la misma triste historia. Entonces, también es necesario preguntarse ¿cómo es que un equipo se devora a sus entrenadores, aunque sean hechos en casa como Daniel Passarella? No hay que olvidarlo ya que el propio presidente José María Aguilar sostiene que el sucesor del Cholo tiene que ser “alguien que conozca los pasillos del club”. Passarella, igual que Leo Astrada y Mostaza Merlo conocen como nadie los pasillos, los vestuarios y cada rincón del césped del Monumental, pero nada de eso evitó que se fueran muy mal… y bajo esta misma conducción dirigencial.

Hoy, River es una institución en crisis más allá del fútbol. Convive con una barrabrava que se mata por cuestiones económicas. Su estadio luce descuidado y su campo de juego parece de los años ´40: el domingo Falcao pateó un penal y levantó una polvareda.

El plantel hace tiempo que carece de referentes genuinos, mientras la dirigencia sigue rifando a sus grandes promesas. Los chicos se van antes de jugar 50 partidos con la camiseta “millonaria”. ¿De quién va a aprender un chico de octava división? ¿De otro chico que llegó a Primera a las apuradas? River se derrumba dentro de la cancha, pero las cosas no van mejor afuera. Algo malo está ocurriendo, mientras tanto entrenador se busca.

 

Juan Mocciaro

jmocciaro@rionegro.com.ar


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