RÍO SUELTO: La pelota parada





«Así, el fútbol argentino se muere». La frase le cabe a cualquier época, pero fue dicha por César Luis Menotti en 1978, unos meses después de ganar el Mundial. Se refería al penoso estado de los campos de juego, las tribunas y los vestuarios, entre otras cosas.

Mucho antes que Menotti, el mítico Jorge Brown, el más destacado de los hermanos Brown y líder de aquel Alumni campeón de principios de siglo XX, sostenía ¡en los años 20! que, jugando como se jugaba entonces, el fútbol argentino se moría. Hablaba de estilos. Las finanzas vendrían después.

Hace diez años, en julio de 1999, los clubes de Primera vivían como ahora un ahogo financiero que los llevó a replantearse las cosas. Por entonces, sólo a la AFA, los veinte clubes de la A le debían 40 millones de pesos-dólares.

Entonces, como ahora, se dijo basta. Los dirigentes decidieron que la AFA controlaría trimestralmente los presupuestos anuales. En caso de irregularidades, se castigaría a los clubes con multas, quita de puntos y descenso de categoría. Es obvio que nada de esto se cumplió nunca. Diez años después los problemas son los mismos y las deudas, más grandes. Todo pasa, todo empeora.

Y entonces, como ahora, todo se trató de conseguir más dinero, dando por hecho que la crisis económica de los clubes es la escasez de recursos y no su mala administración.

Ayer, el dirigente de Boca, Juan Carlos Crespi, dejó una frase que describe la idea que la dirigencia del fútbol tiene del asunto: «El Estado es responsable de mantener la alegría de la gente y que el fútbol no se pare». (Ver aparte)

Pero, lo sabe Crespi y lo sabemos todos, detrás del fútbol como alegría popular se despliegan millonarios negocios y negociados que, a la sombra de una reglamentación existente que nadie parece estar interesado en hace aplicar, pararon la pelota, esa que por ahora se resiste a morir.

JUAN MOCCIARO jmocciaro@rionegro.com.ar


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