RIO SUELTO: Ser “4”



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San Lorenzo le ganaba bien el primer tiempo a River, pero apenas por 1-0. Podría haber sido por uno o dos goles más. En el entretiempo, un comentarista radial creyó encontrar la explicación a la superioridad 'azulgrana' y dijo: “Es que River extraña mucho a Ferrari…” Si River jugó muy mal porque estuvo ausente su marcador de punta derecho, entonces algo raro debe estar ocurriendo…

¿Cómo puede un equipo extrañar a un jugador que está abajo a la derecha? Si el arco fue el lugar al que (casi) nadie quiso ir nunca, ¿quién quiso ir al costado derecho derecho de la cancha? ¿Qué cosas importantes pueden hacerse desde ahí? La parodia llamada Eber Ludueña es el más claro ejemplo del verdadero antihéroe del fútbol.

Pero la memoria siempre pone las cosas en su lugar. A no olvidar: el “4” supo de mejores épocas, aquellas en las que debía controlar a una de las piezas más temidas de las delanteras de antaño, el “win izquierdo”, el “11”. Pero tras la ¿desaparición? de los “wines”, los marcadores de punta perdieron su razón de ser.

Los nuevos tiempos reconvirtieron a aquellos batalladores de los márgenes y los transformaron en “carrileros”, ese híbrido del fútbol, defensores con aspiraciones ofensivas. Es que sin atacantes a quienes marcar, los entrenadores adelantaron a sus laterales y los empujaron a nuevos horizontes, más cercanos al área rival, una región desconocida para los “4” de antes.

Estas líneas pretenden recordar a los viejos marcadores de punta, cuya máxima expresión sea el inolvidable Jorge “Tapón” Gordillo, arquetipo del “4”. A futbolistas como él, que encontraron su lugar en el fútbol en los márgenes de la cancha y que desde allí fueron la salida de emergencia para volantes ahogados va dedicada esta columna escrita por alguien que vivió sus días más felices cuando jugó con el “4” en su espalda…

 

JUAN MOCCIARO

jmocciaro@rionegro.com.ar


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