River: misión cumplida

Ascendió, pero su irregularidad terminó con Matías Almeyda.



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Los jugadores y el desahogo por el regreso a Primera.

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Ramón Díaz y la vuelta a casa.

A las 16.49 del 23 de junio de 2012 River sintió que volvía a su lugar. En ese instante del Monumental, David Trezeguet marcaba el segundo gol de River ante Almirante Brown, el segundo suyo ese día, en el minuto final del partido. Ya no había forma de que River no fuera el campeón de la Primera B Nacional y ser otra vez un equipo de Primera División. El ascenso conseguido 363 días después de su increíble descenso fue el objetivo cumplido de un modo mucho más traumático de lo imaginado. Es necesario aclararlo: traumático porque se trató de River, para quien cada punto perdido era vivido como una tragedia porque en rigor de verdad, el Millonario hizo un campañón en la B Nacional. De los 38 partidos que disputó, ganó 20, empató 13 y perdió apenas cinco. Convirtió 66 goles y recibió 28. Sumó 73 puntos, pero abrochó su ascenso hasta la última fecha, cuando derrotó a La Fragata en el Monumental. Los nombres propios sobresalieron más que su juego colectivo. El primero es sin dudas el de Matías Almeyda: descendió como jugador y, en caliente, se sacó la camiseta para vestirse de entrenador y devolver a River a Primera. Lo hizo. También sobresalen los de Alejandro Domínguez y Fernando Cavenaghi, dos cracks que volvieron al club en su temporada más difícil. Fueron cesanteados de mala manera cuando el equipo se preparaba para jugar otra vez en Primera. Leo Ponzio también regresó y fue decisivo hasta el día de hoy. Y David Trezeguet, el hombre que lo había ganado todo en Europa y que aceptó jugar en River, el club de sus amores. “Hice un curso acelerado de técnico”, confesó Almeyda, el día del ascenso. “Cometí muchos errores, sí, pero el objetivo era este”, dijo, refiriéndose al retorno a Primera logrado en una temporada. Pero el primer semestre en Primera fue demasiado intenso y Almeyda no llegó al final: renunció dos fechas antes de final. Dos días después arregló Ramón Díaz.


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