Robo de precisión al tesoro de un banco

Fue en pleno centro porteño. Hicieron un boquete desde el piso superior.

“Desde la calle todo parecía estar normal”, dijo la Policía. Los ladrones habían entrado por el techo.

BUENOS AIRES.- Un grupo de boqueteros robó en la madrugada de ayer parte del tesoro de una sucursal del Banco Macro en pleno centro de la Capital Federal. Se llevó una suma de dinero que hasta anoche no había sido determinada luego de desplegar un complejo plan delictivo que incluyó la toma como rehén de un sereno que trabajaba en el edificio contiguo. Los delincuentes redujeron al vigilador de un instituto terciario situado en la parte superior del edificio del banco, al que se accede por una puerta lindera a la entidad, y tras eso dedicaron varias horas de la madrugada para realizar el boquete que los condujo hacia el tesoro. El golpe fue en la sucursal del Banco Macro de Callao 264, a dos cuadras del Congreso. Desde las oficinas contiguas la banda golpeó y destruyó la pared y la mampostería e ingresó al banco sin que sonaran las alarmas, que recién se activaron alrededor de las 7,50 cuando los ladrones ya habían abandonado el lugar, presuntamente usando el mismo boquete como vía de escape. En un comunicado emitido ayer, que lleva la firma de la gerente de Relaciones Institucionales de la entidad, Milagros Medrano, se informó que aún “no se puede determinar la magnitud de los daños” y que “mañana (por hoy) se brindará información a los clientes” sobre las pérdidas sufridas. De fuentes policiales surgió además la información de que los delincuentes no sólo habrían accedido al tesoro de la entidad sino que también se habrían apoderado de las cajas de seguridad de los clientes, aunque esa versión no fue confirmada por los voceros del Macro. Alrededor de las 22 del sábado la banda irrumpió en la Escuela Superior de Seguridad a Higiene Industrial que funciona en el mismo edificio del banco y tomó como rehén al cuidador, única persona que había en el lugar. Lo encerraron en una habitación y comenzaron a perforar el boquete desde la cocina del instituto. Para la policía está claro que los delincuentes contaban con un trabajo de inteligencia previo por la precisión de sus movimientos. Cuando por fin se activó la alarma arribó al edificio un patrullero de la Comisaría Quinta. Pero en un primer momento los efectivos no detectaron el atraco porque “desde el exterior todo estaba normal”, se indicó. En el lugar trabajó ayer la Policía Científica, en procura de alguna pruebas que oriente la investigación, que por ahora está llena de interrogantes. (DyN)


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