Rodrigo: tras la huella de Gatica y Monzón

El cuartetero se ha convertido en un nuevo ídolo pop. Es hora de un análisis más serio.

Hagamos un poco de historia. Hace diez años Rodrigo debutó en "Fantástico bailable", un reducto viciado por el humo en el barrio porteño del Once.

Como dicen las vecinas: no era nadie. Tampoco tenía un nombre en su natal Córdoba. Rodrigo era un potrillo entonces.

No cambió mucho su propuesta musical en estos años. Si tuvo la oportunidad de tomar clases de canto no lo hizo.

Pero ¿a quién le importa si Rodrigo no da en la tecla de la nota?; ¿si su voz arrasa con las letras simples y se va de pista con esos ritmos contagiosos y repetitivos que lo han hecho famoso?

Rodrigo es hoy el mayor ídolo que tiene el cuarteto aunque una parte importante de su público sepa poco y nada de qué se trata el género, y si lo sabe es por boca de otro: la "Mona" Giménez.

Antes que un ídolo del cuarteto Rodrigo es un referente pop juvenil justo cuando el escenario rockero nacional pasa por una época flaca. Sin Cerati (¿está de gira?), con un Calamaro enclaustrado, García en lo suyo, Spinetta más todavía, Rodrigo viene a cubrir un vacío que temporalmente también dejaron las bandas más populares, exceptuando "Los Redonditos de Ricota".

El cantante acaba de romper todos los pronósticos. En total serán 10 Luna Park los que llene. La "Mona" no pudo con dos.

Rodrigo necesita y quiere reafirmar una y otra vez su condición de cuartetero. Sobre el escenario puso a próceres del género como Eduardo Gelfo, Cuarteto Leo y Carlitos "Pueblo" Rolán.

Es un lugar común en la política de los Estados Unidos decir que Franklin Delano Roosevelt fue el único presidente en condiciones de llenar el estadio de los Yankees de Nueva York.

- Pero no lo haré, porque si lo hago me voy a entusiasmar y no lo podré llenar de nuevo... se aburrirán de mí - dijo en una oportunidad Roosevelt.

- ¿Por qué no me dan Ríver?... Yo y el general somos los únicos que podemos llenarlo una y otra vez - reflexionó el "Mono" Gatica cuando sintió que sus puños generaban un consenso que el Luna Park no podía contener.

- La próxima la hacemos en Boca y si llueve mejor... lo llenamos igual... Lo voy a llenar cuantas veces se me ocurra - declaró con estilo uraño Carlos Monzón luego de liquidar el trámite con "Mantequilla" Nápoles.

Pero el que realmente puede garantizar que un lugar le queda chico es el "Potro" Rodrigo, un cordobés maniáticamente empecinado en cantar muy mal.

Como Gatica y Monzón, el "Potro" enfrenta el delirio envuelto en una bata de satén, botas de boxeador, cara con pátina de vaselina y gotas de sudor que serpentean por una barba de tres días que encuentra su referencia más posmoderna en el Mickey Rourke de "Corazón satánico". Por si faltaba algo, su show transcurre en un ring.

Su popularidad está alimentando a las revistas del mundo de la farándula.

En los últimos meses se confesó a la prensa más veces que en toda su vida a su propia familia y cercanos. Rodrigo paseó en limusina por Miami, conoció Puerto Maderos. Se hizo uno más en el universo de las estrellas vernáculas.

Es consciente, el hombre, de sus limitaciones y de ser víctima de una moda.

Lo toma con calma. Que dure mientras dure. Cuando ya no sea tapa seguirá vivo y cantando. Menos adinerado tal vez, pero cantando.

Carlos Torrengo

Claudio Andrade


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