Rodríguez Saá no cede
A pesar de la fortaleza de las medidas de fuerza de los docentes de San Luis, quienes se muestran reticentes a comenzar las clases hasta no acordar un incremento salarial y el pago del doble cargo, Alberto Rodríguez Saá, el gobernador provincial, anunció ayer que el tratamiento de esas demandas “será para el año próximo” porque no quiere “empeñar el equilibrio financiero y endeudar a la provincia”. Cuatro semanas consecutivas de huelga no les bastaron a Sadop y UTEP, los gremios docentes locales, para torcer el brazo del mandatario provincial y lograr una respuesta a su petitorio. Es que para Saá los gremios “se comprometieron a dictar los 180 días de clases y cada uno debe cumplir con lo que se comprometió”. Los sindicatos decidieron no confrontarlo ayer en la sesión inaugural del Parlamento y permitieron que las escalinatas de la Legislatura puntana se llenaran con simpatizantes del gobernador. Mientras tanto, los gremios repartieron panfletos en las rutas a modo de protesta. En esos volantes, los docentes explican que no quieren un aumento del denominado “piso salarial” para el maestro de grado, que según sus propias estadísticas “sólo alcanza a un poco más del 1% de los educadores en actividad”, sino que quieren discutir el aumento del básico, que es el que “tiene un efecto multiplicador en el resto del salario”, según reconoció Rodríguez Saá en su discurso. Para el mandatario la resolución de las demandas docentes ocurrirá “cuando vuelvan a las aulas, todo se normalice, nos reconciliemos y los chicos no se vean afectados” por la medida de fuerza. “Tenemos que revisar el tema del doble cargo”, dijo el gobernador, que prefirió hablar de “docentes full time” que “reciben un adicional” por la dedicación, pero “no un doble sueldo”.
A pesar de la fortaleza de las medidas de fuerza de los docentes de San Luis, quienes se muestran reticentes a comenzar las clases hasta no acordar un incremento salarial y el pago del doble cargo, Alberto Rodríguez Saá, el gobernador provincial, anunció ayer que el tratamiento de esas demandas “será para el año próximo” porque no quiere “empeñar el equilibrio financiero y endeudar a la provincia”. Cuatro semanas consecutivas de huelga no les bastaron a Sadop y UTEP, los gremios docentes locales, para torcer el brazo del mandatario provincial y lograr una respuesta a su petitorio. Es que para Saá los gremios “se comprometieron a dictar los 180 días de clases y cada uno debe cumplir con lo que se comprometió”. Los sindicatos decidieron no confrontarlo ayer en la sesión inaugural del Parlamento y permitieron que las escalinatas de la Legislatura puntana se llenaran con simpatizantes del gobernador. Mientras tanto, los gremios repartieron panfletos en las rutas a modo de protesta. En esos volantes, los docentes explican que no quieren un aumento del denominado “piso salarial” para el maestro de grado, que según sus propias estadísticas “sólo alcanza a un poco más del 1% de los educadores en actividad”, sino que quieren discutir el aumento del básico, que es el que “tiene un efecto multiplicador en el resto del salario”, según reconoció Rodríguez Saá en su discurso. Para el mandatario la resolución de las demandas docentes ocurrirá “cuando vuelvan a las aulas, todo se normalice, nos reconciliemos y los chicos no se vean afectados” por la medida de fuerza. “Tenemos que revisar el tema del doble cargo”, dijo el gobernador, que prefirió hablar de “docentes full time” que “reciben un adicional” por la dedicación, pero “no un doble sueldo”.
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